En el oriente del Estado de México, muy cerca de la autopista México-Puebla, se encuentra uno de los paisajes más curiosos y poco conocidos de la región: el Cerro del Elefante, ubicado en el municipio de Ixtapaluca.
Su nombre proviene de su peculiar silueta: desde la distancia el cerro parece la figura de un elefante recostado. Sin embargo, su importancia va mucho más allá de su forma, pues en esta zona se han encontrado vestigios que revelan la presencia humana desde tiempos prehistóricos.
Para los viajeros interesados en historia, naturaleza y paisajes urbanos únicos, este lugar se ha convertido en un punto atractivo para explorar durante un fin de semana.

Un sitio arqueológico vinculado con los primeros habitantes del Valle de México
El cerro forma parte de la región arqueológica asociada con Zona Arqueológica de Tlapacoya, uno de los sitios más antiguos de ocupación humana en el Valle de México.
Investigaciones arqueológicas han revelado que esta zona estuvo habitada hace miles de años cuando gran parte del valle estaba cubierto por el antiguo lago de Chalco.
En las cuevas del cerro se han encontrado pinturas rupestres y evidencias de antiguos asentamientos, lo que demuestra que los primeros pobladores de la región utilizaron este lugar como punto estratégico para la vida cotidiana y la observación del entorno.
Además, la zona fue un importante punto de tránsito hacia Tenochtitlán, debido a su ubicación geográfica cercana a los antiguos caminos lacustres.

El “Vigilante”: la escultura monumental que domina el paisaje
Uno de los elementos que más llaman la atención de los visitantes es la enorme escultura ubicada en la cima del cerro.
Se trata de La Paz de Ixtapaluca, obra del escultor mexicano Jorge Marín.
La figura mide aproximadamente 29 metros de altura y pesa cerca de 100 toneladas, lo que la convierte en una de las esculturas monumentales más visibles del oriente del Valle de México.
Los habitantes locales la conocen como “El Vigilante”, porque parece observar el paisaje desde lo alto del cerro.
La escultura está inspirada en elementos de la iconografía prehispánica y simboliza la conciliación y la paz.

Cómo llegar al Cerro del Elefante
Llegar al cerro es relativamente sencillo, especialmente si se viaja desde la Ciudad de México o desde Puebla.
Desde Ciudad de México
Tomar la Autopista México‑Puebla.
Dirigirse hacia Ixtapaluca.
El cerro se encuentra visible a pocos minutos de la autopista, cerca del poblado de Tlapacoya.
Tiempo aproximado:
40 a 60 minutos desde el centro de la capital, dependiendo del tráfico.
Desde Puebla
Tomar la misma autopista en dirección a Ciudad de México.
El cerro aparece antes de llegar a la zona urbana de Ixtapaluca.
Costos de entrada y recomendaciones para visitantes
El acceso al cerro depende de las zonas que se visiten, ya que parte del área forma parte de proyectos turísticos y otras zonas son de libre acceso.
En general:
Acceso a senderos: gratuito
Estacionamiento local: aproximadamente 20 a 50 pesos
Visitas guiadas comunitarias (cuando están disponibles): 50 a 100 pesos
Estos precios pueden variar dependiendo de eventos o actividades comunitarias.

Qué hacer en el Cerro del Elefante
Aunque no es un parque turístico masivo, el lugar ofrece varias actividades interesantes:
Senderismo
Caminatas por senderos naturales.
Miradores naturales del Valle de México.
Fotografía
La escultura monumental y el paisaje urbano ofrecen panoramas espectaculares.
Exploración cultural
Observación de vestigios arqueológicos cercanos.
Conocer la cultura tradicional de Tlapacoya.

Un destino emergente para el turismo cultural
El Cerro del Elefante representa una mezcla fascinante entre naturaleza, historia y arte contemporáneo.
Para muchos viajeros es una parada inesperada en el camino entre Puebla y Ciudad de México, pero quienes deciden visitarlo descubren un sitio lleno de historia, paisajes y simbolismo.
En una región que conserva rastros de las primeras civilizaciones del Valle de México, este cerro sigue siendo un guardián silencioso del pasado y una experiencia diferente para los turistas que buscan explorar lugares poco conocidos.
*ARD














