El clima político en Colombia se ha visto estremecido tras el atentado ocurrido este sábado contra el senador Miguel Uribe Turbay, una de las figuras más visibles del partido uribista Centro Democrático y precandidato presidencial para los comicios de 2026. El legislador de 39 años fue herido de gravedad por varios impactos de bala y trasladado de urgencia a un hospital en Bogotá.
La reacción no se hizo esperar. El partido Centro Democrático, fundado por el expresidente Álvaro Uribe Vélez, condenó el ataque con firmeza, calificándolo como un atentado “contra la democracia y la libertad”.
En un comunicado oficial, el movimiento expresó que este acto violento
Uribe Turbay, reconocido por su férrea oposición al presidente Gustavo Petro y su postura crítica frente al incremento de la violencia en el país, proviene de una familia históricamente ligada al poder político. Es nieto del expresidente Julio César Turbay (1978–1982) y único hijo de la periodista Diana Turbay, asesinada en 1991 por narcotraficantes al servicio de Pablo Escobar.
El Centro Democrático pidió justicia inmediata y protección reforzada para los líderes políticos.
Se desconoce la identidad de los atacantes y las autoridades ya han iniciado una investigación. Lo cierto es que el atentado no solo sacude el panorama electoral colombiano, sino que también revive viejos temores en un país donde la violencia política ha cobrado demasiadas vidas.
Con información de El Mañana
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