El hijo de seis años de Jonathan “Honas” Meléndez permaneció escondido durante horas dentro del departamento donde fueron asesinados su padre, su madre, su hermana de tres años y Aleyda Romero, la joven de 21 años que trabajaba con la familia.
Nuevas reconstrucciones del caso señalan que Aleyda estaba junto al menor cuando percibió que algo ocurría dentro de la vivienda y le habría pedido que no saliera de la habitación y permaneciera escondido, una indicación que pudo resultar decisiva para que el niño sobreviviera al ataque ocurrido el 1 de septiembre en Atizapán de Zaragoza, Estado de México.
Cuando policías ingresaron horas después al inmueble del fraccionamiento Grand Viure, localizaron al menor con vida y sin lesiones aparentes. Algunas reconstrucciones lo ubican debajo de una cama y otras entre cobijas, pero coinciden en que permaneció oculto hasta la llegada de las autoridades.
Aleyda le habría pedido que no saliera del cuarto
Aleyda Romero tenía 21 años y llevaba poco tiempo trabajando con la familia. De acuerdo con la reconstrucción difundida tras el crimen, se encontraba con el niño cuando escuchó movimientos que le hicieron sospechar que algo estaba ocurriendo.
Antes de salir de la habitación, habría indicado al menor que no saliera sin importar lo que escuchara y que permaneciera escondido. Después, Aleyda también fue asesinada.
El dato ha provocado que su figura cobre una nueva dimensión dentro del caso. Sin embargo, hasta ahora la Fiscalía General de Justicia del Estado de México no ha publicado una reconstrucción oficial detallada que permita afirmar que Aleyda se sacrificó deliberadamente para salvar al niño.
Por ello, la versión más precisa es que su última indicación conocida pudo ayudar al menor a mantenerse oculto y con vida.
El niño permaneció escondido durante horas
El multihomicidio habría ocurrido entre aproximadamente las 17:30 y las 19:40 horas del 1 de septiembre, mientras que las autoridades ingresaron al departamento alrededor de las 23:50.
Durante ese lapso, el hijo de Jonathan permaneció escondido dentro de una habitación.
En videos difundidos posteriormente se observa el momento en que elementos que revisaban el inmueble descubren que había un niño sobreviviente. El menor fue resguardado inmediatamente.
Jonathan Meléndez tenía 38 años; su esposa, Ana Paula Barragán, 35 y se encontraba embarazada de aproximadamente cuatro meses. También fue asesinada la hija de la pareja, de tres años.
Quién era Aleyda Romero
Aleyda quedó inicialmente mencionada en algunos reportes únicamente como trabajadora del hogar, pero posteriormente su familia comenzó a recuperar públicamente su identidad y su historia.
Tenía 21 años y era conocida cariñosamente como “Alexis”. Sus familiares y personas cercanas la describieron como una joven trabajadora y dedicada, ajena a los conflictos económicos que ahora forman parte de la investigación del multihomicidio.
Su familia ha pedido justicia y que no sea olvidada como una víctima secundaria dentro de una historia centrada principalmente en la trayectoria musical de Jonathan Meléndez.
Aleyda fue despedida por familiares y amigos en San Martín Cuautlalpan, Chalco, mientras los cuerpos de Jonathan, Ana Paula y su hija fueron entregados a sus familiares para sus servicios funerarios.
Dos detenidos por el multihomicidio
Por el caso fueron detenidos Diego Sebastián “N” y Gerardo “N”, señalados por su probable participación en los hechos.
Las investigaciones han colocado a Diego Sebastián en el centro del caso debido a la relación comercial y de confianza que mantenía con Jonathan Meléndez. Esa cercanía habría facilitado su ingreso al residencial sin generar inicialmente sospechas.
Las autoridades todavía deben determinar las responsabilidades individuales de ambos detenidos, por lo que no existe hasta este momento una sentencia que los declare culpables.
Del conflicto por 300 mil pesos a una versión sobre bitcoin
Las primeras investigaciones apuntaron hacia un posible conflicto económico de más de 300 mil pesos relacionado con negocios compartidos.
Sin embargo, el 3 de septiembre surgió otra línea: reportes basados en información de la investigación señalaron que uno de los objetivos del ataque pudo haber sido obtener dólares y acceso a activos en bitcoin valuados en aproximadamente 30 millones de pesos.
Una de las versiones menciona específicamente una memoria o dispositivo que contendría información para acceder a las criptomonedas.
El dato ha dado un nuevo giro al caso, pero todavía no está acreditado públicamente que ese dispositivo existiera, que haya sido localizado o que efectivamente permitiera acceder a activos por ese monto.
Los 30 millones todavía no son el móvil definitivo
La aparición de las criptomonedas en la investigación no significa que el crimen pueda atribuirse ya a “30 millones en bitcoin”.
Hasta ahora existen varias versiones: una deuda de alrededor de 300 mil pesos, diferencias derivadas de negocios compartidos, dólares y la posible búsqueda de un dispositivo relacionado con criptomonedas.
La Fiscalía deberá establecer cuál de estas líneas tiene respaldo probatorio y cuáles corresponden únicamente a declaraciones, filtraciones o hipótesis iniciales.
También es importante distinguir que los reportes hablan de bitcoin valuado aproximadamente en 30 millones de pesos, no de 30 millones de bitcoins.
El sobreviviente, pieza clave pero bajo protección
El hijo de Jonathan y Ana Paula es el único integrante de la familia que fue localizado con vida dentro del departamento.
Su supervivencia puede aportar información relevante para reconstruir algunos momentos del ataque, pero su condición de menor obliga a mantener protegida su identidad, ubicación y cualquier dato que pueda exponerlo.
El caso conserva así dos líneas paralelas: una investigación criminal que intenta determinar qué motivó el ataque y qué responsabilidad tuvieron los detenidos, y una historia humana marcada por la acción atribuida a Aleyda Romero, cuya advertencia habría permitido que un niño de seis años permaneciera oculto hasta que llegó la policía.
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