En un despliegue coordinado por la Décima Región Naval, la Secretaría de Marina (Semar) logró interceptar un cargamento de más de dos toneladas de cocaína en las aguas del Golfo de Tehuantepec, frente a las costas de Salina Cruz, Oaxaca. El operativo, realizado a 190 kilómetros de tierra firme, permitió la detección de 68 bultos embalados en bolsas negras que flotaban en el Pacífico sur. Al ser inspeccionados, los efectivos hallaron 2,155 paquetes de polvo blanco, los cuales arrojaron un peso ministerial exacto de 2.145 toneladas.
A pesar de la magnitud del hallazgo, el Gabinete de Seguridad informó que no hubo detenciones durante esta intervención. No obstante, el impacto financiero para las estructuras criminales es considerable, con una afectación económica estimada en 4.3 millones de pesos (aproximadamente 246,305 dólares). Según el comunicado oficial, esta acción evitó que millones de dosis llegaran a las calles, debilitando la logística de las organizaciones que utilizan las rutas marítimas para el trasiego de estupefacientes hacia el norte del continente.
En esta operación colaboraron estrechamente agentes de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) junto con elementos de la Armada de México. Todo el material asegurado fue trasladado a puerto y puesto a disposición de la autoridad competente para la integración de la carpeta de investigación correspondiente. Este decomiso se suma a una serie de operativos de alta intensidad que las fuerzas federales han mantenido en la zona del Pacífico, un punto estratégico para el tráfico internacional de drogas.
El balance de incautaciones en la actual administración
Desde el inicio de la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum en octubre de 2024, la Marina ha intensificado sus labores de vigilancia en alta mar. Las cifras oficiales del Gabinete de Seguridad indican que, en lo que va del sexenio, se han incautado un total de 65 toneladas de cocaína solo en operativos marítimos. Estos resultados forman parte de una estrategia integral para minar el poder operativo del crimen organizado, en un contexto de creciente presión por parte de Estados Unidos para fortalecer la lucha contra el narcotráfico.
Las rutas marinas siguen siendo una de las vías predilectas de los cárteles debido a la vastedad del océano y la posibilidad de utilizar embarcaciones menores para evadir radares. Apenas una semana antes, el 27 de abril, las autoridades interceptaron otra embarcación a 120 kilómetros del Puerto de Chiapas. En aquella ocasión, se aseguró cerca de una tonelada de droga y se logró la detención de seis tripulantes extranjeros, quienes actualmente enfrentan un proceso jurídico ante el Ministerio Público.
La interceptación en el Golfo de Tehuantepec reafirma la importancia estratégica de la Décima Región Naval en la contención del flujo de drogas proveniente de Sudamérica. Mientras las investigaciones continúan para determinar la procedencia del cargamento y los posibles dueños de la mercancía, el gobierno federal mantiene su postura de "cero tolerancia" a las actividades delictivas en aguas nacionales, apostando por la tecnología y la inteligencia naval para patrullar las zonas más críticas del litoral mexicano.




