El asesinato de Diana Belén Ramírez, conocida en redes sociales como Anaid Belén García, ha generado indignación luego de que se difundieran videos donde denunciaba amenazas y agresiones por defender a sus perros.
La joven fue localizada sin vida en el municipio de Tultitlán, días después de haber denunciado la muerte de una de sus mascotas y el constante hostigamiento en su contra.
Denuncias previas y amenazas ignoradas
De acuerdo con los reportes, Diana Belén denunció desde el 9 de marzo agresiones ocurridas dentro de su domicilio, además del asesinato de uno de sus perros.
La rescatista acudió al Ministerio Público para presentar su denuncia; sin embargo, colectivos señalan que los agresores habrían tenido conocimiento de la misma, lo que derivó en nuevos ataques, incluyendo la muerte de otro de sus animales.
En diversas publicaciones, la joven aseguró que sus presuntos agresores tenían vínculos familiares con autoridades del Ministerio Público y la policía municipal, lo que habría complicado la atención a su caso.
Colectivos exigen investigación y justicia
Organizaciones y colectivos contra el maltrato animal han exigido a las autoridades del Estado de México una investigación exhaustiva para esclarecer el asesinato de la rescatista.
Además, han pedido que se analicen posibles actos de corrupción o encubrimiento, ante las acusaciones sobre presuntos vínculos entre los agresores y funcionarios locales.
El caso ha cobrado relevancia en redes sociales, donde usuarios han retomado los videos de la víctima como evidencia de las amenazas que enfrentaba.
Desaparición y hallazgo del cuerpo
Desde el 19 de marzo, familiares y colectivos difundieron una ficha de búsqueda tras la desaparición de Diana Belén García.
La joven fue vista por última vez en la colonia Sierra de Guadalupe, en Tultitlán. Días después, autoridades confirmaron su localización sin vida, lo que intensificó las demandas de justicia.
Violencia previa y hostigamiento constante
Según los testimonios compartidos por la propia víctima en redes sociales, las amenazas en su contra comenzaron desde noviembre de 2025.
En febrero, denunció haber sido golpeada por sus agresores y expresó temor por su integridad y la de sus tres perros, sin que, presuntamente, las autoridades actuaran de manera efectiva.
De acuerdo con su denuncia inicial, el conflicto habría surgido por la disputa de un terreno donde vivía, lo que derivó en actos de intimidación como vigilancia constante y daños a su vivienda.

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