Puebla, Pue.– Aunque comúnmente se asocia la transmisión del virus del papiloma humano (VPH) con relaciones sexuales con penetración, especialistas en salud ginecológica advierten que el virus también puede contagiarse por contacto piel con piel en la zona genital, e incluso a través de uñas y dedos. Esta información resulta clave para fortalecer la prevención del cáncer de cuello uterino, una de las principales causas de mortalidad en mujeres a nivel mundial.
VPH y cáncer de cuello uterino: una conexión directa
El cáncer cervical está directamente relacionado con una infección persistente por tipos oncogénicos de VPH, especialmente los genotipos 16 y 18. Si bien muchas infecciones desaparecen de manera espontánea, los ginecólogos insisten en la importancia de mantener controles regulares, aplicar la vacuna contra el VPH y usar preservativo para reducir los riesgos.
Cuando el virus persiste, puede provocar lesiones precancerosas, como CIN 1 (grado leve y reversible) o CIN 2 y CIN 3, que requieren atención especializada.
Formas de contagio más allá del sexo con penetración
Además del coito, el VPH puede transmitirse mediante:
Sexo oral o contacto genital sin penetración
Transmisión genodigital, es decir, por dedos y uñas contaminadas
Uso compartido de juguetes sexuales sin protección
Esto implica que el uso del condón, aunque recomendado, no garantiza protección total, ya que áreas cercanas a los genitales quedan expuestas al contacto directo.
Factores de riesgo y acciones preventivas
Existen condiciones que aumentan el riesgo de desarrollar cáncer cervicouterino:
Sistema inmunológico debilitado
Coinfecciones de transmisión sexual
Tabaquismo
Falta de vacunación o de uso constante del preservativo

La vacuna contra el VPH es una herramienta fundamental. Se recomienda su aplicación entre los 9 y 14 años, preferentemente antes del inicio de la vida sexual, aunque puede colocarse a cualquier edad y en ambos sexos.
Revisión ginecológica: clave en la detección temprana
Incluso con la vacunación, es crucial mantener controles ginecológicos periódicos:
Citología (Papanicolaou): cada 3 años a partir de los 25 años
Prueba de ADN para VPH: desde los 30 años, cada 5 años
Colposcopia y biopsia, en caso de anomalías
Las lesiones leves suelen requerir seguimiento, mientras que las de alto grado (CIN 2 o 3) pueden tratarse con cirugía ambulatoria preventiva.
El VPH también afecta a los hombres
Aunque no existen pruebas de detección masiva para varones, el VPH puede provocar lesiones en el pene, ano y cavidad bucal. Por ello, los expertos recomiendan también la vacunación masculina y el uso del preservativo como medidas de protección individual y comunitaria.
Con información de Agencias
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