La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) volvió a movilizarse en la Ciudad de México, pero con una capacidad de convocatoria considerablemente menor a la que mostró durante las protestas de junio, cuando mantuvo bloqueos durante casi tres semanas y puso en aprietos al gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum en pleno arranque del Mundial de Fútbol 2026.
En esta ocasión, la movilización reunió únicamente a contingentes de las secciones 9, 10, 11 y 60, mientras que la ausencia de la Sección 22 de Oaxaca, considerada el grupo más numeroso e influyente de la organización, marcó una diferencia importante en la capacidad de presión política del magisterio disidente.
La ausencia de Oaxaca debilita la movilización de la CNTE
Uno de los aspectos más relevantes de la nueva jornada de protestas fue la decisión de la Sección 22 de Oaxaca de no participar en la movilización realizada en la capital del país.
Este grupo ha sido históricamente uno de los pilares de la CNTE, por lo que su ausencia redujo considerablemente el número de manifestantes y limitó las acciones previstas por la organización.
A diferencia de las protestas realizadas en junio, cuando miles de docentes bloquearon avenidas principales, instalaron un plantón en las inmediaciones del Zócalo capitalino y afectaron la movilidad durante varios días, ahora la protesta se redujo a un mitin y al cierre parcial de algunas vialidades del Centro Histórico.
Incluso la movilización originalmente programada fue suspendida para concentrar las actividades en una manifestación frente a oficinas de la Secretaría de Educación Pública (SEP).

Momentos de tensión frente a la Secretaría de Educación Pública
Durante la protesta se registraron algunos momentos de tensión cuando integrantes del magisterio intentaron ingresar por la fuerza a las oficinas de la Coordinación General de Recursos Humanos de la SEP.
El incidente no dejó personas lesionadas ni mayores consecuencias, ya que posteriormente una comisión de representantes sindicales fue recibida por autoridades educativas para sostener un encuentro de trabajo.
El episodio contrastó con las protestas de junio, cuando la CNTE logró paralizar importantes vialidades de la capital, cercó diversas dependencias federales y convirtió la inauguración del Mundial 2026 en un escenario de presión política para el gobierno federal.
La CNTE acusa incumplimiento de acuerdos
Los dirigentes de la CNTE sostienen que el gobierno federal no ha cumplido con los compromisos alcanzados tras el levantamiento del plantón el pasado 19 de junio.
Entre las principales inconformidades destacan la falta de instalación de las mesas de seguimiento con la SEP y el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE).
El dirigente de la Sección 9, Pedro Hernández, aseguró que las reuniones prometidas con el secretario de Educación Pública, Mario Delgado, no se realizaron dentro de las fechas acordadas.
Según explicó, tampoco se concretó la mesa de trabajo con el ISSSTE, donde se revisarían temas relacionados con la seguridad social de los trabajadores de la educación.
Durante la protesta también se escucharon consignas dirigidas contra Morena y la presidenta Claudia Sheinbaum, a quienes algunos manifestantes acusaron de incumplir los compromisos establecidos durante las negociaciones.

Sheinbaum apuesta por dialogar directamente con los maestros
Frente a la nueva movilización, la presidenta Claudia Sheinbaum reiteró que el diálogo con el magisterio continuará, aunque ahora privilegiando el contacto directo con los docentes frente a grupo y no únicamente con las dirigencias sindicales.
Durante su conferencia matutina recordó que la propia CNTE dejó pasar reuniones previamente programadas y afirmó que las decisiones sobre temas educativos deberán involucrar a maestras y maestros de todo el país.
Como parte de esa estrategia, el gobierno federal anunció que a partir de agosto iniciarán consultas escuela por escuela para discutir el futuro de la Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros (USICAMM), uno de los principales reclamos de la Coordinadora.

El conflicto continúa, pero con menor capacidad de presión
Aunque la CNTE mantiene abiertas sus demandas y analiza nuevas acciones de protesta, el regreso a las calles evidenció una disminución en su capacidad de movilización.
La falta de respaldo de algunas de sus secciones más importantes y la estrategia del gobierno de mantener el diálogo directamente con la base magisterial modifican el escenario político respecto al observado semanas atrás.
Por ahora, el conflicto permanece abierto, pero sin el nivel de presión que caracterizó las movilizaciones registradas durante junio.
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