El activista ambiental Álex Serna fue encontrado sin vida en Zihuatanejo, Guerrero, después de permanecer desaparecido durante casi dos semanas. La noticia fue confirmada por la Comisión de Derechos Humanos, mientras que la Fiscalía de Guerrero aún no ha dado a conocer información oficial sobre las causas del crimen.
El caso ha generado preocupación entre organizaciones defensoras de los derechos humanos y del medio ambiente, debido a que el comunicador había denunciado previamente amenazas relacionadas con sus investigaciones sobre presuntas afectaciones ambientales y obras sin autorización en la región.
Hallan sin vida a Álex Serna tras casi dos semanas desaparecido
El 20 de junio fue la última vez que Álex Serna publicó contenido en sus redes sociales. Ese día denunció, con documentos, que una empresa deshidratadora de mango presuntamente operaba desde 2017 sin los permisos ambientales correspondientes en La Saladita, una playa ubicada a unos 40 kilómetros de Zihuatanejo.
Después de esa publicación, el activista dejó de tener actividad pública. Sus familiares reportaron su desaparición y la Comisión de Búsqueda emitió la ficha correspondiente para localizarlo.
Finalmente, la noche del viernes, la Comisión de Derechos Humanos confirmó que el comunicador fue localizado sin vida. Algunos medios locales señalaron que el cuerpo presentaba presuntas huellas de tortura; sin embargo, hasta el momento la Fiscalía de Guerrero no ha emitido información oficial sobre esos reportes ni sobre el avance de las investigaciones.
Denunciaba presuntos daños ambientales y posibles actos de corrupción
A través de sus redes sociales, Álex Serna, de 39 años, documentaba presuntas irregularidades relacionadas con el medio ambiente en la costa de Guerrero.
Entre sus publicaciones destacaban investigaciones sobre construcciones presuntamente realizadas sin autorización, obras que, según sus reportes, ponían en riesgo recursos naturales y posibles vínculos entre empresas y actores políticos de la región.
El activista también cuestionaba públicamente decisiones tomadas durante la administración del entonces alcalde Jorge Sánchez y de la actual presidenta municipal Lisette Tapia, ambos militantes del PRI, al señalar presuntos beneficios otorgados a empresas relacionadas con el suministro de agua. Estas afirmaciones forman parte de sus denuncias públicas y no han sido acreditadas judicialmente.
Álex Serna había denunciado amenazas meses antes de su desaparición
De acuerdo con la información difundida por organismos de derechos humanos, Álex Serna había denunciado amenazas en marzo, derivadas de su labor de documentación sobre obras sin permisos ambientales y casos de contaminación en Guerrero.
Su trabajo lo convirtió en una de las voces más visibles en la defensa del medio ambiente en la región, utilizando las redes sociales como plataforma para difundir investigaciones y evidencias relacionadas con posibles afectaciones ecológicas.
La violencia contra activistas ambientales continúa en México
El asesinato de Álex Serna ocurre en un contexto de violencia contra quienes defienden el medio ambiente en México.
De acuerdo con el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda), durante el último año se documentaron 10 asesinatos de personas defensoras del medio ambiente, principalmente relacionadas con la protección del agua, playas, bosques y la oposición a megaproyectos.
Además, el organismo registró 314 agresiones contra activistas durante 2025, siendo los integrantes de comunidades y los defensores independientes quienes enfrentan los mayores riesgos.
Según el informe de Cemda, en aproximadamente la mitad de los casos no se identifica a los responsables de las agresiones. En otro porcentaje importante, los ataques son atribuidos presuntamente a autoridades de distintos niveles de gobierno y, en menor medida, a empresas privadas.
El caso reaviva la preocupación por la seguridad de los defensores ambientales
La muerte de Álex Serna vuelve a colocar en el centro del debate las condiciones de seguridad que enfrentan periodistas, comunicadores y activistas ambientales en México.
Mientras continúan las investigaciones, organizaciones civiles han insistido en la necesidad de esclarecer el crimen, garantizar justicia y fortalecer los mecanismos de protección para quienes documentan y denuncian posibles afectaciones al medio ambiente.
El caso también revive las alertas sobre la violencia que enfrentan los defensores ambientales en el país, considerado en distintos informes internacionales como uno de los lugares de mayor riesgo para ejercer esta labor.
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