La calificadora Moody’s redujo la calificación crediticia de México de Baa2 a Baa3, colocándola en el último escalón del grado de inversión, debido a un deterioro en la solidez fiscal del país y a presiones estructurales en las finanzas públicas.
De acuerdo con el análisis de la agencia, la decisión refleja una combinación de factores que limitan la capacidad del gobierno para estabilizar la deuda, entre ellos el bajo crecimiento económico, la rigidez del gasto público y el apoyo financiero continuo a Pemex.

Debilidad fiscal, bajo crecimiento y presión en Pemex
Entre las principales razones del recorte, Moody’s destaca:
- Aumento sostenido de la deuda pública
- Menor capacidad de recaudación fiscal
- Crecimiento económico débil y persistente
- Altos requerimientos financieros de Pemex
- Rigidez en el gasto gubernamental
La agencia advierte que estos elementos reducen el margen del gobierno para implementar ajustes fiscales más agresivos, especialmente en un entorno de bajo dinamismo económico.

México se mantiene en grado de inversión, pero en el límite
Con esta decisión, México permanece dentro del grado de inversión, aunque apenas un escalón por encima de la categoría especulativa.
Esto significa que, si se presentara un nuevo deterioro fiscal o económico, el país podría estar en riesgo de perder ese estatus, lo que implicaría mayores costos de financiamiento en los mercados internacionales.
Aunque la calificación fue recortada, Moody’s modificó su perspectiva de negativa a estable, lo que indica que no prevé cambios inmediatos en el corto plazo.
Sin embargo, la calificadora subraya que la vulnerabilidad fiscal de México ha aumentado y que el crecimiento económico seguirá siendo limitado en los próximos años, lo que condiciona la estabilidad de la deuda pública.
Impacto para la economía mexicana
El ajuste de Moody’s podría tener implicaciones directas en:
- Mayor costo de financiamiento para el gobierno
- Presión sobre la inversión pública
- Sensibilidad del mercado financiero ante nuevos recortes
- Mayor vigilancia de calificadoras internacionales
Analistas financieros han señalado que el país enfrenta un “equilibrio frágil” entre estabilidad macroeconómica y presión fiscal creciente.
Advertencias previas de las calificadoras
Antes de este ajuste, otras agencias como S&P Global Ratings ya habían advertido sobre el riesgo fiscal de México, especialmente por el bajo crecimiento y el impacto financiero de empresas estatales como Pemex.
Estas evaluaciones coinciden en que el principal reto del país no es solo la deuda, sino su capacidad de crecimiento sostenido.
*BC









