La agencia calificadora S&P Global Ratings cambió de “estable” a “negativa” la perspectiva crediticia de Petróleos Mexicanos (Pemex) y de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), una decisión que no ocurría desde hace casi cuatro años y que vuelve a encender las alertas sobre la situación financiera de las empresas productivas del Estado mexicano.
El ajuste se produjo apenas un día después de que la propia calificadora modificó también la perspectiva soberana de México, al advertir riesgos relacionados con el bajo crecimiento económico, el aumento de la deuda pública y las presiones fiscales del Gobierno federal.
¿Por qué S&P cambió la perspectiva de Pemex y CFE?
De acuerdo con S&P, el principal factor detrás de esta decisión es el deterioro de las finanzas públicas mexicanas y la fuerte dependencia financiera que mantienen Pemex y CFE respecto al Gobierno federal.
La calificadora advirtió que el apoyo constante del Gobierno a ambas empresas podría incrementar la rigidez fiscal del país y presionar aún más el presupuesto nacional en los próximos años.
En el caso de Pemex, el panorama es especialmente delicado debido a:
- Alto nivel de deuda financiera.
- Problemas operativos persistentes.
- Baja liquidez.
- Caída en producción petrolera.
- Necesidad constante de transferencias gubernamentales.
S&P incluso señaló que, sin respaldo federal, la estructura financiera de Pemex podría resultar “insostenible”.

Pemex sigue siendo uno de los mayores riesgos fiscales de México
Actualmente, Pemex es considerada una de las petroleras más endeudadas del mundo. Aunque el Gobierno mexicano ha impulsado apoyos financieros y refinanciamientos, la empresa continúa enfrentando problemas estructurales que afectan su rentabilidad.
Según reportes recientes, la petrolera registró pérdidas millonarias durante el primer trimestre de 2026, a pesar de los esfuerzos por reducir su deuda.
Además, S&P estima que gran parte de los vencimientos de deuda de Pemex seguirán siendo cubiertos mediante recursos públicos, lo que podría aumentar el déficit fiscal del país si el desempeño operativo no mejora.
CFE también entra en zona de vigilancia financiera
Aunque la situación de la CFE es menos crítica que la de Pemex, la empresa eléctrica también quedó bajo presión tras el ajuste de perspectiva.
La calificadora considera que la estrecha relación financiera entre la empresa y el Gobierno federal provoca que cualquier deterioro económico nacional impacte directamente en la percepción de riesgo de la compañía.
Actualmente, la CFE mantiene un papel estratégico en el sistema eléctrico mexicano y continúa siendo el principal actor en generación, transmisión y distribución de energía en el país.
Sin embargo, expertos señalan que los costos operativos, subsidios y necesidades de inversión seguirán representando desafíos importantes para la empresa en los próximos años.
¿Qué significa una perspectiva “negativa”?
El cambio de perspectiva no implica una baja inmediata en la calificación crediticia de Pemex y CFE, pero sí representa una advertencia importante.
En términos financieros, significa que existe una mayor probabilidad de que la nota crediticia pueda reducirse en un periodo de entre 12 y 24 meses si las condiciones económicas o fiscales empeoran.
Esto podría generar efectos como:
- Mayor costo para obtener financiamiento.
- Menor confianza de inversionistas.
- Presión sobre bonos y deuda pública.
- Riesgo de menor inversión extranjera.
- Incremento en incertidumbre económica.

El crecimiento económico de México preocupa a los mercados
Otro de los factores clave detrás de la decisión de S&P es el débil desempeño económico del país.
La calificadora advirtió que México enfrenta un escenario de crecimiento lento, acompañado por:
- Mayor endeudamiento público.
- Presión sobre las finanzas federales.
- Incremento en pagos de intereses.
- Incertidumbre comercial internacional.
Además, persisten dudas sobre el futuro de la relación económica con Estados Unidos y el impacto que podría tener la revisión del T-MEC en la economía mexicana.
Gobierno mexicano mantiene apuesta por el sector energético
Pese a las advertencias de S&P, el Gobierno federal ha reiterado su respaldo a Pemex y CFE como pilares estratégicos de la soberanía energética nacional.
En los últimos años se han impulsado proyectos de inversión pública, refinación, fortalecimiento de infraestructura eléctrica y apoyo financiero para ambas empresas.
No obstante, analistas financieros consideran que los próximos meses serán clave para evaluar si las medidas implementadas logran mejorar la situación operativa y financiera de las dos compañías estatales.

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