En una sesión histórica del Congreso Nacional celebrada en el World Trade Center de la Ciudad de México, Morena consolidó su estructura interna con el nombramiento de Ariadna Montiel como su nueva presidenta nacional.
La exsecretaria del Bienestar fue avalada por unanimidad por los más de 1,800 congresistas presentes, asumiendo el liderazgo del partido en un momento de alta tensión geopolítica.
Junto a ella, Oscar del Cueto fue designado como Secretario de Finanzas, completando la renovación del Comité Ejecutivo Nacional tras la salida de Luisa Alcalde, quien se incorporará al gabinete presidencial como Consejera Jurídica.
El evento estuvo marcado por un discurso de advertencia y cohesión a cargo de Alfonso Durazo, presidente del Consejo Nacional de Morena. El gobernador de Sonora fue enfático al señalar que el movimiento enfrenta "fuertes presiones externas" y campañas de desprestigio que buscan sembrar la división.
En una clara alusión a las recientes acusaciones del gobierno de Estados Unidos contra el gobernador sinaloense Rubén Rocha Moya —quien solicitó licencia el pasado viernes—, Durazo pidió a la militancia cerrar filas y no permitir que las ambiciones personales o los pleitos menores distraigan al proyecto de la Cuarta Transformación.
De cara al proceso electoral de 2027, la nueva dirigencia de Montiel tendrá la tarea de organizar la selección de los coordinadores estatales de defensa de la transformación a partir del próximo mes.
Durazo recordó que el mapa político que se construya en esos comicios será determinante para la gobernabilidad del país y para el desarrollo del "segundo piso" del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum. Por ello, instó a los aspirantes a entender que competir no es traicionar y que toda aspiración personal debe ajustarse a la institucionalidad y al sentido de equipo.
Soberanía y rechazo al intervencionismo
El mensaje de Morena también tuvo un fuerte componente de política exterior. Durazo denunció el resurgimiento de "viejas tentaciones imperiales" que pretenden intervenir en decisiones exclusivas de naciones soberanas.
Criticó duramente lo que llamó la "gozosa abyección" de fuerzas opositoras internas ante estas presiones extranjeras, asegurando que el partido defenderá con fuerza la soberanía nacional. En este sentido, reafirmó que la presidenta Sheinbaum no está sola frente a los desafíos internacionales, contando con el respaldo total del movimiento transformador.
La plana mayor del partido, compuesta por gobernadores, senadores y diputados, coincidió en que Morena se encuentra en un momento donde no basta con ganar elecciones, sino que es imperativo demostrar que saben cuidar la victoria y honrar la confianza del pueblo.
La advertencia contra la "política pequeña" y la intriga fue una constante, señalando que los verdaderos adversarios están fuera, en quienes lanzan acusaciones sin pruebas y apuestan por el desgaste interno del instituto político.
Con el nombramiento de Ariadna Montiel, Morena apuesta por una figura de absoluta confianza y experiencia en la gestión social para navegar los complejos tiempos geopolíticos que se avecinan.
El partido sale de este Congreso Nacional con la consigna de no fallar y de no permitir que los intereses conservadores abran de nuevo la puerta a quienes hicieron de la política un privilegio. La unidad, según la narrativa del evento, es la única garantía para que los opositores "muerdan el polvo nuevamente" en las urnas.














