La expectativa política en México se ha centrado en la figura de Rubén Rocha Moya, gobernador de Sinaloa, quien la noche del viernes solicitó formalmente una "licencia temporal" a su cargo.
Esta decisión surge tras el anuncio de una investigación por parte de la Fiscalía General de la República (FGR), motivada por graves señalamientos del Departamento de Justicia de Estados Unidos.
Ante este escenario, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, abordada durante su gira por Palenque, Chiapas, evitó profundizar en el tema y remitió a los medios a su conferencia matutina del lunes 4 de mayo para conocer su postura oficial.
Rocha Moya justificó su separación del cargo bajo una "profunda convicción republicana", argumentando que su ausencia busca facilitar la actuación de las autoridades mexicanas en las diligencias correspondientes.
El mandatario estatal utilizó sus redes sociales para difundir un mensaje en el que califica las acusaciones en su contra como "falsas y dolosas", asegurando que tiene la conciencia tranquila y que su trayectoria de vida es su mejor defensa. Su prioridad, según sus palabras, es evitar que estos señalamientos dañen al movimiento político al que pertenece.
El conflicto escaló el pasado miércoles, cuando la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York divulgó una investigación que vincula a Rocha Moya y a otros nueve funcionarios con presuntos nexos con el narcotráfico.
Las autoridades estadounidenses presumen la existencia de conspiraciones con líderes del Cártel de Sinaloa para la importación masiva de narcóticos a territorio norteamericano, presuntamente a cambio de apoyo político y sobornos. Estos cargos incluyen también la supuesta posesión de armas de fuego vinculadas a actividades delictivas.
Defensa del movimiento y proceso legal
En su declaración, el gobernador con licencia fue enfático al señalar que no permitirá ser utilizado como una herramienta para atacar a Morena. Recordó que el partido ha transformado la vida de millones de mexicanos y que su compromiso con el proyecto iniciado por el expresidente López Obrador sigue intacto.
Sin embargo, la gravedad de las acusaciones de la fiscalía neoyorquina ha generado un sismo político que obliga a las instituciones federales mexicanas a intervenir para deslindar responsabilidades.
Mientras tanto, la presidenta Sheinbaum continuó con su agenda en el sureste del país, donde encabezó la entrega de becas Gertrudis Bocanegra. Al ser cuestionada sobre el vacío de poder en Sinaloa y la situación jurídica de uno de los gobernadores más visibles de su partido, la mandataria se limitó a recordar que el espacio para estos temas será la "mañanera".
Se espera que este lunes la jefa del Ejecutivo detalle si habrá un respaldo político o si la administración federal mantendrá una distancia saludable mientras la FGR realiza las pesquisas.
El Congreso del Estado de Sinaloa deberá procesar la solicitud de licencia y, en su caso, designar a un gobernador interino o sustituto mientras dure el proceso de investigación.
La situación en Sinaloa se mantiene bajo un estricto escrutinio internacional, ya que la resolución de este caso marcará un precedente en la relación de seguridad entre México y Estados Unidos bajo el gobierno de Sheinbaum. Por ahora, el silencio oficial de la Presidencia mantiene en vilo a los actores políticos y a la ciudadanía sinaloense.














