En una visita marcada por un riguroso operativo de seguridad, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo arribó a Sinaloa para enviar un mensaje de respaldo a una entidad que atraviesa momentos de profunda complejidad. Durante el inicio de las obras de un nuevo hospital regional del IMSS en Culiacán, la mandataria aseguró que su gobierno no abandonará a la población sinaloense. Acompañada por su gabinete de seguridad, subrayó que, por difíciles que sean los desafíos, la grandeza de México permitirá salir adelante siempre que exista unidad entre el pueblo y sus autoridades.
El pronunciamiento de la jefa del Ejecutivo no se limitó al ámbito local, sino que escaló hacia la política bilateral con Estados Unidos. Sheinbaum fue enfática al señalar que la relación con el país vecino debe basarse en una corresponsabilidad real y en el respeto irrestricto a la soberanía nacional. En su discurso, lanzó un llamado directo a las autoridades estadounidenses para que hagan su parte en el control fronterizo, exigiendo que detengan el flujo de armamento que ingresa ilegalmente a territorio mexicano.
Para la mandataria, la lucha contra el crimen organizado requiere un esfuerzo mutuo donde no solo se señale el tránsito de sustancias hacia el norte, sino también el origen de la violencia en el sur. "La soberanía no se negocia", afirmó tajante, recordando que México es una nación independiente donde las decisiones las toman los mexicanos. Este mensaje reafirma la postura de su administración de no subordinar las estrategias de seguridad interna a presiones externas.
Un balance de fuerzas en la entidad
La relevancia de este llamado se sustenta en datos alarmantes compartidos por el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch. Según el balance federal, del 1 de octubre de 2024 al 15 de febrero de 2026, se han incautado en Sinaloa 4,850 armas de fuego. Esta cifra representa el 20% de todos los decomisos realizados en el país, lo que significa que una de cada cinco armas aseguradas a nivel nacional se localiza en suelo sinaloense, evidenciando el alto nivel de fuego que circula en la región.
El arsenal decomisado incluye desde fusiles Barrett y lanzagranadas hasta más de un millón de cartuchos útiles y miles de artefactos explosivos improvisados. Ante esta realidad, el gobernador Rubén Rocha Moya agradeció el apoyo constante de las Fuerzas Armadas y el gobierno federal. El mandatario estatal destacó que el anhelo principal de los sinaloenses es recuperar la paz necesaria para continuar con su vocación productiva y la generación de alimentos que caracteriza a la región.
La gira presidencial se desarrolló bajo un perímetro de resguardo de dos kilómetros, donde destacaron vehículos blindados tácticos tipo Ocelot y unidades ligeras multipropósito. Este despliegue, coordinado por ingenieros militares que también estarán a cargo de la construcción del hospital de 395 camas, resalta la tensión que se vive en la entidad. La presencia de la fuerza federal busca no solo proteger la figura presidencial, sino proyectar una imagen de control y orden en una de las zonas más vigiladas del país.














