Contrario a los pronósticos de una crisis económica profunda, México ha emergido como un beneficiario inesperado tras la política arancelaria de la segunda administración de Donald Trump.
Según un análisis del Wall Street Journal, las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos crecieron casi un 9% entre enero y noviembre de 2025.
Este fenómeno se explica porque, aunque existen nuevos gravámenes, los aranceles aplicados a México son considerablemente más bajos que los impuestos a otros socios comerciales.
Mientras que la tasa efectiva para productos chinos es del 37.1%, la de México se mantiene en un promedio del 4.7%.
La cercanía geográfica y la infraestructura manufacturera de bajo costo mantienen al país como un destino atractivo para la inversión.
A pesar de que el T-MEC ha sido afectado por decisiones unilaterales, el 85% de las exportaciones mexicanas aún cruzan la frontera libres de impuestos bajo este tratado.
El intercambio comercial entre ambas naciones se encamina a cerrar el año con una cifra récord de 900 mil millones de dólares.
Este dinamismo ha ocurrido incluso con las caídas registradas en sectores específicos, como la exportación de automóviles, que descendió un 6% debido a los impuestos al acero y aluminio.
En el ámbito político, el diálogo directo de la presidenta Claudia Sheinbaum con Trump ha sido clave para reducir tensiones.
Las medidas de seguridad fronteriza y la imposición de aranceles mexicanos a productos chinos ayudaron a frenar amenazas de sanciones más severas por parte de Washington.
Finalmente, el Banco de México estima un crecimiento económico del 0.3% para este año.
Aunque la cifra se considera modesta, supera con creces la contracción del 1% que muchos analistas financieros esperaban al inicio de la actual administración estadounidense.














