Alicia Bárcena Ibarra, secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), reconoció que parte de los trabajos del Tren Maya provocaron fuertes daños ambientales en cenotes y cavernas, principalmente en el tramo 5 del proyecto. Durante su comparecencia ante la Comisión de Medio Ambiente, Cambio Climático y Sostenibilidad de la Cámara de Diputados, la funcionaria aseguró que el gobierno federal revisa semanalmente los permisos ambientales de la obra para su regularización.
Revisión de permisos y evaluación ambiental
La titular de la Semarnat explicó que la dependencia, junto con la Profepa y el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) Tren Maya, conformó un grupo interinstitucional que se reúne cada semana para dar seguimiento a los siete tramos del tren.
Entre los temas que se revisan están:
Permisos pendientes y condicionantes ambientales no cumplidas.
Áreas de reforestación necesarias para compensar el impacto ecológico.
Medidas de limpieza y retiro de concreto en zonas con cenotes y cavernas afectadas.
Bárcena señaló que 45% de los trámites en materia de cambio de uso de suelo están en proceso de regularización, mientras que buscan cumplir el 95% de las condicionantes de impacto ambiental establecidas por la autoridad.

Daños en el tramo 5: cenotes y cavernas en riesgo
La secretaria reconoció que el tramo 5 del Tren Maya, que atraviesa zonas de alta fragilidad ambiental en Quintana Roo, ha generado afectaciones en al menos ocho cavernas y cenotes.
“Nosotros hemos estado trabajando para que se hagan los trabajos de limpieza y retiro de concreto de la obra del Tren Maya. Estamos pendientes, trabajando cada semana para revisar esta información”, indicó Bárcena ante legisladores federales.

Regularización del proyecto heredado
Bárcena subrayó que la actual administración no inició la construcción del Tren Maya, pero tiene la obligación de regularizar los permisos y garantizar su cumplimiento ambiental.
“Llegamos el 1 de octubre de 2024 y ya estaba el Tren Maya. No podemos decir que no queremos al Tren Maya, lo que hacemos es evaluar todos los permisos que tiene, los que no tiene, para que se regularice la obra”, señaló.
La funcionaria insistió en que el objetivo es que el megaproyecto cumpla con las normas ambientales y las obligaciones derivadas de su Manifestación de Impacto Ambiental (MIA).
Reforma a la Ley de Aguas y crisis hídrica
Durante su intervención, Bárcena Ibarra también abordó la crisis hídrica que enfrenta el país y la necesidad de reformar la Ley de Aguas Nacionales. Explicó que la propuesta busca regular el uso de aguas tratadas y revisar las concesiones otorgadas en gobiernos anteriores.
En México existen 538,881 concesiones de agua, muchas otorgadas en los gobiernos “neoliberales”.
De esas, 482,014 ya han sido revisadas, lo que representa un avance del 90%.
Alrededor de 35 millones de personas no tienen acceso a agua limpia.
“Hace 36 años no existía este número de concesiones; se dispararon durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari. Ahora estamos revisando para garantizar un acceso justo y equitativo al recurso”, puntualizó.
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