El presidente de Francia, Emmanuel Macron, condenó firmemente los saqueos y actos de violencia registrados en diversas ciudades del país durante las manifestaciones masivas contra el encarecimiento del costo de la vida y el alza en los precios de los combustibles.
En un mensaje televisado a la nación, el mandatario galo aseveró que nada justifica ni excusa la destrucción de bienes públicos y privados, asegurando que las autoridades actuarán con todo el peso de la ley contra quienes resulten responsables de los delitos cometidos durante las jornadas de protesta.
Como parte de las medidas de seguridad, Macron facultó a los prefectos regionales para prohibir concentraciones públicas en zonas de alto riesgo y coordinar con las alcaldías locales la protección de comercios, vialidades y edificios gubernamentales.
Las movilizaciones del fin de semana registraron una participación masiva de entre 550 mil y 800 mil asistentes a nivel nacional, derivando en enfrentamientos severos que incluyeron el incendio y destrucción de sedes municipales como la de la ciudad de Limoges.
El balance oficial del Ministerio del Interior reportó la detención de al menos 2,397 personas en todo el territorio francés, además de un saldo de 997 agentes de las fuerzas de seguridad con lesiones de diversa gravedad tras los disturbios.
Durante su intervención, el jefe de Estado diferenció las demandas sociales legítimas sobre la pérdida del poder adquisitivo de las acciones vandálicas, atribuyendo el incremento en el precio de los hidrocarburos a las tensiones y al conflicto bélico internacional con Irán.
Asimismo, el presidente francés exigió total transparencia en las investigaciones sobre el uso de la fuerza policial durante los operativos de contención, al tiempo que respaldó el despliegue de los cuerpos de seguridad en las calles.
El gobierno francés mantiene reuniones de emergencia con mandos policiales y autoridades regionales para evaluar el impacto de los daños materiales y establecer los esquemas de vigilancia para los próximos días.