Un exhaustivo informe de 25 páginas publicado por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos detalla cómo, durante más de un cuarto de siglo, la élite política de Venezuela habría instrumentalizado las instituciones del Estado para consolidar una red de narcotráfico a gran escala. Según el documento, líderes como Nicolás Maduro, junto a figuras clave como Diosdado Cabello y Ramón Rodríguez Chacín, encabezaron el denominado "Cártel de los Soles", una organización criminal compuesta por altos mandos militares, agentes de inteligencia y funcionarios civiles que se beneficiaron directamente del tráfico de sustancias ilícitas.
El esquema operativo descrito por las autoridades estadounidenses revela una compleja logística transnacional. El proceso iniciaba con la producción de cocaína en Colombia, bajo el control de grupos guerrilleros como las FARC y el ELN. La droga era trasladada a territorio venezolano, donde contaba con protección oficial para evadir cualquier tipo de control aduanero o militar. Una vez en Venezuela, el cargamento era enviado por aire o mar hacia Centroamérica y México, utilizando para ello vuelos encubiertos, pasaportes diplomáticos vendidos a criminales y el uso discrecional de aeropuertos presidenciales y bases militares.
Uno de los puntos más críticos del informe es la alianza estratégica con organizaciones criminales mexicanas. El Departamento del Tesoro señala que el Cártel de los Soles utilizaba las rutas de Los Zetas y, principalmente, del Cártel de Sinaloa para asegurar la entrada de la droga a Estados Unidos. El documento cita antecedentes que se remontan a 2011, mencionando que incluso Joaquín "El Chapo" Guzmán financió laboratorios en Colombia cuyos productos terminaban siendo protegidos por oficiales cercanos a Maduro en su tránsito hacia el norte.
Finalmente, el expediente sostiene que los beneficios económicos derivados de estas actividades no solo enriquecieron a los implicados, sino que fueron utilizados sistemáticamente para financiar campañas electorales y fortalecer la estructura de poder político en Venezuela. A través de sobornos y el uso de grupos civiles armados conocidos como "colectivos", la organización criminal garantizó la impunidad y la continuidad de envíos multimillonarios, consolidando lo que Washington describe como un narcoestado con ramificaciones globales.














