La polarización

La polarización


Por Fernando A. Crisanto el 2020-11-26

A partir del martes pasado, Puebla volvió a los escenarios de polarización de la década de los sesenta del siglo pasado, cuando desde la jerarquía eclesiástica se apoyaban manifestaciones bajo el lema de “Cristianismo Si, Comunismo No” y a unas calles de la Catedral, en el Carolino, los grupos liberales salían a defender su libertad y principios.

Un colectivo feminista tomó pacíficamente la sede del Congreso Local y se plantó para exigir a los diputados que discutan y aprueben una iniciativa de ley que legalice el aborto.

También el martes, Pro-Vida, un grupo católico, llegó hasta las puertas del Congreso poblano para orar y exigir que no se discuta la legalización de la interrupción del embarazo hasta las primeras 12 semanas y se conceda atención gratuita a las madres en los hospitales públicos. Lo consideran un crimen.

Ayer, miércoles intentaron regresar a orar, pero ante el plantón, decidieron trasladar su manifestación y oración a la sede alterna de los diputados en la 8 oriente. Uno de sus integrantes frente al plantón escribió en rojo “aborto=muerte”.

El grupo de feministas tomó pacíficamente las instalaciones de la Cámara de Diputados y colocó mantas y como respaldo a su movimiento llegó a apoyarlas la presidenta municipal de Puebla, Claudia Rivera Vivanco.

Todo indica que esta media semana hubo un acuerdo entre el gobernador Luis Miguel Barbosa y el coordinador de la mayoría de Morena en el Congreso, Gabriel Biestro, para determinar qué hacer ante una realidad que amenaza con rebasar a la actual legislatura.

La jerarquía católica fijo ya posición pública y lo ha hecho en privado, no acepta que en Puebla se legalice el aborto, lo mismo han hecho representantes de las principales iglesias cristianas en el estado.

El problema es que los diputados de Morena establecieron en sus compromisos de campaña legislar en el tema y aprobar la interrupción legal de los embarazos, pero han evitado tocar el tema.

La decisión es política, porque no puede negarse que el aborto está polarizando a la sociedad poblana con todos los efectos negativos que puede acarrear y la violencia física que puede provocar llegar a los extremos.

Son días determinantes para saber si se discutirá y aprobará en el Congreso en este periodo, que termina el 15 de diciembre, o se deja a la próxima legislatura, porque la actual, aunque tiene periodo a partir del 15 de enero de 2021 como es año de elecciones muchos diputados, serán candidatos, solicitarán licencia para realizar sus campañas.

Los riesgos existen y los grupos beligerantes y quienes gobiernan lo saben.

En el tema, además, no hay conciliación ni tregua.

Los que vivimos los poblanos son “días de guardar”.

 

De las anécdotas que se cuentan

La Universidad Johns Hopkins y el periódico The New York Times han llevado por meses un conteo alterno al de las cifras oficiales del gobierno federal de los Estados Unidos para contabilizar contagios y defunciones por COVID-19. Nuestros vecinos están ya en alerta máxima.

Entre sus conclusiones, redactadas sin un átomo de corrección política, son las siguientes, al 11 de noviembre.

“A finales de la segunda semana de noviembre, en Estados Unidos, cien personas se contagian, por minuto.

“Cada 24 horas, mueren mil 400 personas. Al 11 de noviembre, se calculan 243 mil defunciones en todo el país.

“Dejando muy atrás a Nueva York, Texas alcanzó en la segunda semana de noviembre, un millón de personas contagiadas.

“Texas tuvo 12 mil contagios el 11 de noviembre y el 5 de septiembre, tenía poco más de 5 mil casos.

“En Nueva York, el 10 de noviembre se registraron 3 mil 965 casos nuevos, lo que puede dar una idea de lo que está ocurriendo en Texas”.

Un vistazo a los datos da una idea de la magnitud de la crisis. Y con esos resultados, Trump se aferraba hasta el martes pasado a la silla presidencial.

No le salió tener una vacuna que repartir a la población, antes del día de las elecciones, pese a sus gritos y reclamos a la industria farmacéutica.

Después de su vergonzante salida de la Casa Blanca, Trump tendrá tres caminos: dedicarse a sus negocios y olvidarse de la política; crear su propio movimiento político para ponerle el pie a Biden todos los días o preparar otra candidatura para 2024.

Como es él, cabe cualquier posibilidad menos el que opte por la mesura y la serenidad.

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*AR