En Apatzingán, Michoacán, el grupo criminal Los Viagras y dos células aliadas notificaron a los empresarios limoneros que, a partir de este miércoles, el cobro por extorsión pasará de 2 a 4 pesos por kilo de limón. Los delincuentes advirtieron que quienes no paguen enfrentarán represalias.
Los empacadores, encargados de recaudar y transferir estos pagos, comunicaron la medida a los productores, quienes denunciaron que el incremento afecta de manera directa sus ingresos y pone en riesgo la continuidad de la actividad agrícola.

Impacto en el precio del limón
Hasta la semana pasada, los empaques pagaban 8 pesos por kilo de limón a los productores. De ese monto, 2 pesos eran destinados al cobro criminal: uno por la producción y otro por la comercialización. Con la nueva exigencia, la cifra se duplicó a 4 pesos por kilo, lo que prácticamente anula las ganancias del sector.
Un agricultor explicó:
El pago al cortador cuesta 2 pesos por kilo.
El flete representa otro peso.
Los gastos de producción oscilan entre 3 y 4 pesos.
Con estas condiciones, al productor solo le quedaría 1 peso por kilo, lo que en algunos casos significa trabajar a pérdida.
Productores analizan frenar los cortes
Ante este panorama, varios citricultores consideran suspender la recolección de limón para no absorber las pérdidas derivadas de la extorsión. “Yo ya estoy pensando parar el corte, porque con estas cuentas hasta salimos debiendo”, declaró un productor afectado.
La medida de presión criminal impacta de forma particular a los municipios de Apatzingán y Buenavista, zonas donde Los Viagras mantienen influencia en alianza con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), conformando lo que se denomina el Cártel Michoacán Nueva Generación.

Autoridades estatales y federales responden
Autoridades estatales confirmaron que trabajan junto con la federación en una serie de acciones para evitar dos escenarios:
Que se dispare el precio del limón, afectando a las familias consumidoras.
Que el sector citrícola vuelva a ser sometido por las extorsiones criminales.
La situación representa un nuevo reto para el gobierno de Michoacán, donde la actividad agrícola es uno de los pilares económicos y sociales de la región.
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