Lo que pretendía ser un viaje familiar de ensueño por Europa se transformó en una serie de confrontaciones para la cantante mexicana Bellakath. A través de sus redes sociales, la intérprete de reguetón relató la amarga experiencia que vivió durante un vuelo de la aerolínea Transavia, con ruta de Finlandia a Francia. Según su testimonio, el conflicto no solo involucró problemas de logística con su equipaje, sino también altercados directos con otras pasajeras y el personal de cabina, situaciones que la artista atribuyó a actos de discriminación.
El momento de mayor tensión ocurrió cuando Bellakath comenzó a ver videos en su celular mientras el avión aún se encontraba en el proceso de abordaje. Dos pasajeras situadas detrás de ella expresaron su incomodidad por el volumen del dispositivo y, tras un intercambio de palabras, solicitaron la intervención de una azafata. La cantante calificó de "altanera" la forma en que fue abordada y admitió que, aunque inicialmente bajó el volumen, decidió subirlo nuevamente al notar que la sobrecargo no reprendía a las otras mujeres por hablar en voz alta.
La situación escaló cuando la empleada de la aerolínea le ordenó de manera tajante silenciar su teléfono, lo que provocó una respuesta defensiva por parte de la mexicana. "Yo soy una persona que no se deja", afirmó la cantante, quien confesó que llegó a consultar en herramientas digitales las consecuencias legales de una agresión física en un avión, antes de optar por guardar la calma para no arruinar sus vacaciones en la capital francesa. Bellakath señaló que la azafata intentó reportarla para que fuera bajada del vuelo, aunque finalmente la situación no pasó a mayores y pudo completar el trayecto.
Además de los roces personales, la artista denunció dificultades desde la documentación en el mostrador, mencionando que el personal de seguridad intentó despojarla de sus cosméticos. Para culminar los percances, al aterrizar en París descubrió que una de sus maletas —donde transportaba alimentos para su familia— no llegó a su destino. Ante los cuestionamientos de sus seguidores por su actitud, la cantante fue enfática: sostuvo que su comportamiento fue una respuesta a los malos tratos recibidos en un servicio por el que pagó, subrayando que su éxito económico y su dignidad le impiden permitir que alguien le falte al respeto.














