PUERTO VALLARTA, JALISCO. La funcionaria pública Natalia Montaño Ruelas, quien trabaja en el Ayuntamiento de Puerto Vallarta, se volvió viral en redes sociales luego de aparecer en un video durante una presentación del comediante Franco Escamilla. En el clip, la servidora pública declara entre risas que “se la pasa bien” en su trabajo, lo que generó una ola de críticas y comentarios en plataformas digitales.
El video, grabado durante el show de Escamilla en Tepic, Nayarit, muestra a Montaño Ruelas participando como parte del público, donde respondió a preguntas del comediante sobre su empleo en el gobierno municipal.
¿Quién es Natalia Montaño Ruelas?
De acuerdo con el Portal de Transparencia del Municipio de Puerto Vallarta, Natalia Montaño Ruelas ocupa el cargo de auxiliar en la Secretaría de Hacienda Municipal, puesto que asumió el 18 de marzo de 2025.
Sus responsabilidades incluyen funciones administrativas y apoyo en la gestión financiera del municipio, lo que la ubica en un área clave dentro del ayuntamiento. Según datos públicos, su sueldo neto ronda los 21 mil pesos mensuales.
Aunque su asistencia a un espectáculo no constituye una falta administrativa, la polémica surgió por la naturaleza de sus declaraciones, que muchos interpretaron como una muestra de desinterés hacia su labor pública.
Las declaraciones que desataron la polémica
Durante la interacción con Franco Escamilla, la funcionaria afirmó no saber con precisión qué hace en su trabajo, además de comentar que “se la pasa bien, toma mucho, come y pasea”.
Estas expresiones provocaron una fuerte reacción en redes sociales, donde numerosos usuarios cuestionaron su compromiso con el servicio público y la ética profesional que debe caracterizar a quienes trabajan en el gobierno.
Algunos internautas calificaron sus palabras como una falta de respeto hacia los ciudadanos.
Otros pidieron una revisión de su desempeño laboral dentro del Ayuntamiento.
También hubo quienes defendieron su derecho a disfrutar de su tiempo libre y consideraron que el video fue sacado de contexto.
La respuesta de Montaño Ruelas ante las críticas
Tras la viralización del video, Natalia Montaño Ruelas respondió señalando que su participación ocurrió en un ambiente de entretenimiento y que sus declaraciones fueron parte del humor del momento.
“Solo estaba relajándome en un show de comedia. Mi vida personal no debería afectar mi trabajo”, expresó la funcionaria en un mensaje difundido entre sus contactos.
Hasta el momento, el Ayuntamiento de Puerto Vallarta no ha emitido un pronunciamiento oficial sobre el caso, aunque fuentes internas indicaron que el tema será revisado por las autoridades administrativas correspondientes.

Un chiste que terminó en escándalo político
PUERTO VALLARTA, JALISCO. Lo que comenzó como una broma en un espectáculo de Franco Escamilla terminó convirtiéndose en una controversia nacional. Durante una función de su show “Cabareteando”, realizada en Tepic, Nayarit, la funcionaria Natalia Montaño Ruelas, trabajadora del Ayuntamiento de Puerto Vallarta, confesó entre risas “no saber qué hace en su trabajo”, provocando una oleada de críticas en redes sociales y poniendo en entredicho la profesionalización del servicio público.
El fragmento fue difundido ampliamente en TikTok, Facebook y X (antes Twitter), donde los usuarios cuestionaron tanto a la servidora pública como a la administración municipal encabezada por Luis Ernesto Munguía.
La reacción del alcalde de Puerto Vallarta
En declaraciones recogidas por el medio local Vallarta Hoy, el alcalde Luis Ernesto Munguía respondió a la polémica e hizo un llamado a la responsabilidad institucional de los funcionarios municipales.
“Todos los funcionarios del ayuntamiento tienen que estar muy claros del respeto que deben guardar a la investidura y función pública. Entiendo que el contexto fue un evento de comedia, pero debe haber mucha responsabilidad en lo que representa cada uno de los funcionarios”, expresó.
A pesar de que las críticas se centraron en Montaño Ruelas, el caso también afectó la imagen del propio gobierno municipal, que fue señalado como ejemplo de falta de profesionalización e influyentismo político dentro de las administraciones locales.
Reacciones en redes: entre la indignación y la burla
La polémica escaló rápidamente. En X, decenas de usuarios cuestionaron la continuidad de la funcionaria en el cargo y criticaron duramente sus expresiones:
“Aviadora del Bienestar”, escribió un usuario, comparando su caso con el de burócratas que cobran sin desempeñar funciones reales.
Otro mensaje señaló: “Es el prototipo del funcionario público que no sabe qué hace, pero cobra puntual”.
Algunos usuarios pidieron que el alcalde investigara su caso, mientras que otros ironizaron con frases como: “El presidente dijo: ‘yo solo sé que no sé nada’”.
Hasta el momento, la administración local no ha informado sobre alguna sanción o procedimiento administrativo contra la servidora pública.

¿Quién es Natalia Montaño Ruelas?
De acuerdo con el Portal de Transparencia del Ayuntamiento de Puerto Vallarta, Natalia Montaño Ruelas ocupa el cargo de auxiliar en la Secretaría de Hacienda Municipal, puesto que asumió el 18 de marzo de 2025.
Sus funciones están relacionadas con la gestión financiera del municipio, una labor clave para la operación administrativa. Sin embargo, la polémica no surgió por su desempeño técnico, sino por la falta de claridad percibida en sus declaraciones públicas.
En redes sociales, usuarios identificaron su afinidad política con el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y presuntos vínculos familiares con Ramón Ruelas Hernández, posible figura política local. Aunque no existen pruebas formales de nepotismo, el tema abrió debate sobre los límites éticos entre la vida personal y la función pública.
Montaño Ruelas cierra redes tras la viralización
Tras la difusión masiva del video, la funcionaria restó importancia al hecho, asegurando que se trató de un momento de humor durante un evento recreativo. Sin embargo, ante el aumento de críticas y el escrutinio público, optó por cerrar comentarios y eliminar la publicación original.
El episodio ha sido interpretado por analistas como un recordatorio sobre la responsabilidad ética de los servidores públicos y la necesidad de profesionalizar los cargos dentro de los ayuntamientos.
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