El “asesino” del Metro

El “asesino” del Metro


Por Fernando A. Crisanto el 2021-01-11

La Ciudad de México amaneció el sábado pasado con el horror de un incendio de enormes proporciones en uno de los nodos centrales que controlan al Sistema de Transporte Colectivo Metro. Faltaba un rato para que el sol apareciera y las llamas comenzaron a tomar fuerza en distintos pisos del Complejo.

Pero el desastre no arrancó a las 5:20 de la mañana cuando se vieron las llamas. Varios operarios señalan que las alarmas comenzaron a brotar al menos desde la una y media de la mañana del mismo sábado.

Atroz, el incendio demostró de la peor forma lo que está ocurriendo en un transporte que beneficia a millones de personas diariamente y que ha sido callado minuciosamente:

1.-La falta de mantenimiento al equipo fijo, no a los vagones o rieles. El gobierno federal se negó a aprobar recursos por seis mil millones de pesos para la renovación del Sistema. Por años, equipos de misión crítica en las instalaciones incendiadas, no han recibido el tratamiento apropiado y en un arranque de indiferencia, ni las luces de los tableros de control que se han fundido con el paso del tiempo, han sido reemplazados.

2.-La obsesión de pintar vagones y no meterles dinero a las gigantescas instalaciones del Metro, ha terminado por obligar a que los mecánicos y eléctricos opten por reciclar interminablemente refacciones, generando un desgaste simultáneo en distintas instalaciones que a su vez producen caos como lo ocurrido el sábado pasado.

3.-Y el peor de los problemas es que las escaleras de emergencia no funcionaron, porque a algunas de plano ni podía accederse y en otros casos, porque eran tan peligrosas como el riesgo del que se pretendía escapar.

El diagnóstico de los expertos ocurrirá en las próximas semanas, pero la explicación es muy sencilla, junto a los pastizales asesinos, según la Comisión Federal de Electricidad, que apagaron a varias entidades federativas y se suspendió el servicio para 10.3 millones de mexicanos, el 28 de diciembre, el incendio de este 9 de enero, en las instalaciones del Metro, marcan el camino trágico.

¿Para qué desecar de recursos a docenas de dependencias públicas que afectan a millones de personas?

El autor material del incendio del Metro no importa en lo absoluto.

Lo verdaderamente peligroso es preservar la orden de concentrar dinero en un solo mando y emplearlo como se le pegue la gana, pues ya hubo muertos en el siniestro del 9 de enero.

El Metro no es el asesino sino una víctima, de aquel que vive en su enfermiza realidad.

El aviso está dado a los gobernadores.

¿Qué instalaciones críticas tienen en sus entidades, que no han recibido el mantenimiento apropiado y les han retirado dinero para preservar óptimamente su operación?

Si esto le ocurrió a Claudia Sheinbaum, avanzada precandidata presidencial, los mandatarios estatales pueden darse una idea de lo que les espera.

 

De las anécdotas que se cuentan

Todo por y para el 2024.

El pasado 16 de diciembre, Félix Arturo Medina Padilla, dejó el cargo de subsecretario de Gobierno de la Ciudad de México y se incorporó al equipo de Rosa Icela Rodríguez, secretaria de Seguridad Pública y Protección Ciudadana federal.

El 30 de diciembre, Claudia Sheinbaum hizo varios cambios, algunos de su círculo más cercano, como enviar de secretario de Desarrollo Urbano y Vivienda (SEDUVI) nada menos que a su secretario particular, Carlos Ulloa Pérez.

Ambos nombramientos, políticamente hablando, son importantes y forman parte del proceso rumbo a las candidaturas presidenciales en Morena.

El caso de Medina Padilla es muy importante por sus antecedentes, ya que fue coordinador general de Enlace Interinstitucional con los Gobiernos de los Estados en la Conago, adonde tuvo la oportunidad de tejer una enorme red de contactos y cercanías con gobernadores y alcaldes.

No deja de llamar la atención que un activo como Medina Padilla se fuera con Rosa Icela Rodríguez, por dos motivos.

Primero, el que suena a una obvia operación política hacia los gobiernos estatales y no enfocado a un manejo técnico de la seguridad pública.

Segundo, que la salida de Medina le deja un hueco en su equipo de operadores a Sheinbaum. Es evidente que esos movimientos fueron autorizados en Palacio Nacional.

Por lo que se refiere a Carlos Ulloa, éste se enroca con Ileana Villalobos Estrada, quien había sido titular de la SEDUVI. Villalobos es una reconocida experta en temas ambientales, por lo que esa dependencia era su territorio natural.

En este segundo caso, se menciona que Villalobos estaba sumamente presionada por los barones que integran a un grupo muy poderoso de cabilderos, desarrolladores y coyotes vinculados con vivienda y distintos temas ambientales en la Ciudad de México.

La idea es entonces que Villalobos tome un respiro y sienta el cobijo de su jefa. Ahora será ella quien comience su jornada a las cinco de la mañana, hora en que la jefa de Gobierno acostumbra tener audiencias con cualquier ciudadano que lo solicite, vía digital.

El mensaje en este tema, es claro.

La posición de SEDUVI es de Sheinbaum, no de los pegotes que López Obrador le ha colocado cerca. Y de paso, reduce un poco las posibilidades de que grupos antagónicos a la física quieran meter mano en los permisos que expide para un sinnúmero de actividades y negocios.

Los malosos dicen que Villalobos sentía muy cerca a las huestes de Miguel Ángel Mancera y de algunos más que han sido investigados por un sinnúmero de irregularidades. Ya se sabrá.

Lo que sí es un hecho es que, tanto en la secretaria de Seguridad Pública y Protección Ciudadana federal como en el gobierno de la Ciudad de México se está moviendo la tierra.

Tanto Marcelo Ebrard como Claudia Sheinbaum están moviendo sus piezas.

fcrisanto00@yahoo.com.mx

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*AR