El PRI no está de regreso; el electorado reprueba políticas de AMLO

El PRI no está de regreso; el electorado reprueba políticas de AMLO


Por Juan Bustillos el 2020-10-19

La automática e impúdica reacción de Alfonso Ramírez Cuéllar fue denunciar fraude en Coahuila e Hidalgo, en donde el PRI le arrimó una paliza electoral de pronóstico reservado al partido Oficial, Morena, que quizás, aunque no tomó de sorpresa al presidente López Obrador, le debe preocupar y mucho porque el resultado en dos entidades en manos de gobernadores tricolores podría ser preludio de lo que viene en el 2021.

En contrario, el dirigente priista Alejandro Moreno reaccionó con actas en la mano festejando que su partido está de regreso, pero la única interpretación posible a los resultados electorales en las dos entidades tan disímbolas, una norteña y otra del altiplano, es el descontento generalizado con la política gubernamental dictada desde la capital de la República.

Desde luego, una vez que el INE y el TRIFE concluyan su labor no habrá carro completo para el PRI, pero la derrota de Morena será incuestionable por más que Ramírez Cuéllar se queje de que los candidatos de Morena fueron víctimas de trampas, inimaginables en gobernadores, como Omar Fayad de Hidalgo y Miguel Angel Riquelme, maniatados para volver a las prácticas antiguas porque saben que están en la del presidente López Obrador.

Más valdría a Ramírez Cuéllar aceptar que la derrota es consecuencia de la lucha por el poder interno en Morena entre facciones que ya se disputan el futuro. Pero esta es sólo una, el resto tienen que ver con las políticas gubernamentales que en las jornadas mañaneras de lunes a viernes en Palacio Nacional son lo mejor que ha pasado al país en décadas, pero que el electorado, al menos en Coahuila en Hidalgo, reprobó en las urnas. Y esto está fuera de su control.

Lo saludable será, aunque no lo reconozca en el púlpito mañanero y, volviendo a sus tiempos de líder de oposición cometa el error de repetir las justificaciones de Ramírez Cuéllar, será que López Obrador acepte que, pese a sus buenas intenciones y esfuerzos, sus políticas están lejos de impactar para bien a la ciudadanía.

Si la vida real es como se dice a diario en Palacio Nacional y se repite en giras por el interés del país o en videos de fin de semana, el resultado electoral habría sido devastador para el PRI, pero lo fue para Morena que impúdicamente volvió a las justificaciones del pasado: “fraude … trampa”.

Pero impúdica es también la reacción de Amlito. La jornada electoral dominguera está muy lejos de ser una manifestación de que el PRI está de regreso o sigue de pie. La única explicación posible a la derrota de Morena es que no vamos requetebien, como dice el presidente López Obrador y que el pueblo no está tan feliz como él cree y repite en su prédica cotidiana. Si así fuera, Morena habría arrasado; pero ocurrió lo contrario.

Es un aviso a tiempo que el presidente no debe desestimar por más que hoy no venza la tentación de sumarse al coro de Ramírez Cuellar.

*BC