La consulta y el circo por todas las crisis

La consulta y el circo por todas las crisis


Por Juan Bustillos el 2020-09-26

El próximo jueves los ex presidentes de la República sabrán a qué atenerse, los ministros de la Corte mostrarán de qué están hechos y, gane o pierda su propuesta, López Obrador pondrá en marcha el plan mediático y político que necesita con urgencia

El ministro Luis María Aguilar, ponente del proyecto de sentencia sobre la consulta para enjuiciar a cinco ex Presidentes, dio a conocer su tesis el miércoles pasado, pero López Obrador lo supo hasta que una reportera se lo dijo.

> Después de lo que resulte, AMLO dirá lo que sea, menos confesar que todo formó parte de una estrategia para, sin fundamentos legales, hacer creer a la población que cobraría venganza a los ex mandatarios a quienes culpa de todos sus males

> El presidente podría llegar al extremo de proponer la renovación a fondo a la Suprema Corte, como en su momento lo hizo Ernesto Zedillo

A cuatro días que los 11 ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación se pronuncien a favor o en contra de la inconstitucionalidad de la propuesta del presidente López Obrador de someter a consulta popular el juicio en contra de cinco de sus antecesores, es obligado preguntarse si llevó el asunto tan lejos a sabiendas de las altas probabilidades de ser derrotado en el Pleno del máximo tribunal del país.

Es decir, que por motivaciones políticas más que perseguir la corrupción, que es su misión mesiánica asignada por la divinidad, buscó la previsible respuesta negativa de los ministros al despropósito de trasladar al pueblo la obligación del Ministerio Público de perseguir delitos, si tiene pruebas, so pena de incurrir, si no lo hace, en violación a la ley.

Sólo poseo un dato para suponer que estamos ante una de las proverbiales estrategias de López Obrador para agitar el avispero.

El rechazo de los ministros a llevar a consulta popular el juicio contra Carlos Salinas, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, puede servirle para una monumental campaña propagandística en contra de los casi inexistentes PRI y PAN en beneficio de Morena y para mantenernos distraídos durante los pocos días que faltan al coronavirus para cobrar la víctima 80 mil en nuestro país, y el desastre económico que ya vive el país y amenaza con agravarse.

Me consta que la secretaria de Gobernación y ministra de la Corte en retiro, Olga Sánchez Cordero, y su consejero jurídico, Julio Scherer, le son leales, pero no con la ceguedad sumisa que el presidente exige y ha ocasionado la renuncia de varios de sus colaboradores, según reveló el aún director del Instituto Para Devolver al Pueblo lo Robado, Jaime Cárdenas.

Tengo la certeza de que con honestidad profesional, lealtad al presidente y al proyecto, ambos debieron advertirle con vehemencia de las nulas posibilidades de que el Pleno de ministros apruebe la consulta y no obstante, siguió adelante como en otras ocasiones porque sus motivaciones tienen que ver con asuntos ajenos a la corrupción que dice perseguir.

¿Qué hacer ante tan singular empecinamiento que Jaime Cárdenas definió como menosprecio a las reglas y procedimientos, es decir, a la ley?

Lo cierto es que el miércoles, en la conferencia mañanera, el presidente se mostró una vez más como el mexicano menos informado cuando es fama que al mandatario lo enteran de todo lo que ocurre en tiempo real y es advertido de lo que está por ocurrir.

Se trata de algo, que de no ser una estrategia más, debería alarmarnos. Es inimaginable que el presidente de México ande por la vida sin saber lo que ocurre al minuto en el país.

Por ejemplo, le ocurrió el 17 de octubre de 2019 cuando el operativo fallido de aprehensión y liberación de Ovidio Guzmán. Por confesión propia sabemos que ni él ni su gabinete de seguridad se enteraron sino hasta que Culiacán vivía en terror. En su caso, estaba en gira.

Igual pasó el 17 de julio. El secretario de Seguridad, Alfonso Durazo, no atinaba a decirle si la Fiscalía General de la República había internado a Emilio Lozoya en un hospital o en el reclusorio.

En la mañanera de este jueves ignoraba que el proyecto del ministro ponente, Luis María Aguilar, que declara inconstitucional la consulta popular para enjuiciar a los ex presidentes, ya era de conocimiento público. Hasta preguntó en qué fecha se votará en el Pleno.

Tratándose de un tema de vital importancia para su estrategia, tanta que casi no hay día en que no lo mencione desde que lo propuso al país en su toma de posesión el 1 de diciembre de 2018, me resulta difícil digerir la versión de que en la reunión de Gabinete de Seguridad no le informaran que el ministro Luis María Aguilar o la Corte subirían el proyecto, como ocurrió cuando él conducía la mañanera.

Igualmente se antoja inadmisible que, por mera cortesía, que no vulnera la autonomía de la FGR, Alejandro Gertz Manero no le hubiese informado en su momento que el ex director de Pemex llegó enfermo de España y en razón de ello lo internó en un hospital después de despistar a los reporteros con un operativo señuelo.

Alejandro Gertz Manero, Fiscal General de la República, con mucho que decir sobre la propuesta presidencial de quitar al Ministerio Público su obligación de perseguir delitos.

De la misma manera, conociendo la disciplina militar, ¿cómo aceptar que un jefe castrense no comunicara y solicitara autorización a sus superiores para lanzar un operativo contra el hijo de “El Chapo” Guzmán, cuya extradición exige el gobierno de Estados Unidos?

En ocasiones resulta conveniente alegar ignorancia cuando en las mañaneras se actúa por oficio de sabelotodo.

Aceptemos, pues, que el 17 de julio estaba en Manzanillo y el 31 de octubre de 2019 en gira por Oaxaca, y que por ello estuvo desconectado de su Gabinete de Seguridad y de quienes están obligados a informarle lo que ocurre, pero este miércoles, cuando alguien circuló la resolución del ministro Aguilar mientras se desarrollaba la conferencia mañanera, estaba en Palacio Nacional, a unos metros, la Corte, y a centímetros de sus expertos en redes sociales y en columnas políticas.

Concedamos lo inadmisible, que la publicación del proyecto del ex presidente de la Corte en tiempos de Enrique Peña Nieto lo tomó por sorpresa y por ello reaccionó en un tono que aumentará de volumen, como sólo él sabe hacerlo, a partir del jueves si el Pleno decide aprobar el proyecto de Aguilar.

Primero lanzará una sonora carcajada y luego a  diario clamará a  todo pulmón en la mañanera, en sus giras y videos de fin de semana, que los ministros “no se dejen intimidar… actúen con criterio… que también tomen en cuenta el sentimiento del pueblo”.

No hay duda que desde que incubó la idea de impactar a la población con el señuelo de llevar a juicio a los ex presidentes de la época neoliberal (Miguel de la Madrid, a quien considera padre de esta era fue excluido, pues murió en abril de 2012) ya le habían advertido que el caso no pasaría en la Corte y por ello ha insistido, una y otra vez que, en caso de prosperar, votaría en contra.

¿Y QUIÉNES PAGARÁN LOS PLATOS ROTOS?

Para decirlo en otras palabras, López Obrador ha jugado con los sentimientos de la nación y todos los que se emocionaron con la quimera de que por aclamación popular los ex presidentes responderían ante un juez por los supuestos delitos cometidos antes, durante y después de su mandato, exigirán, con todo derecho, que se les cumpla, que la sangre corra en la arena del circo.

A esta demanda que seguramente será azuzada por los huestes leales a la Cuarta Transformación, el presidente responderá con una formidable andanada en contra de los ministros que voten en contra de su exigencia a la Corte. Hasta dirá que negaron al pueblo el derecho de ser consultado en agradecimiento a quienes los propusieron al Senado de la República para ser jueces supremos del país y ganar salarios estratosféricos que superan el del presidente.

Lo que sea, menos confesar que todo formó parte de una estrategia bien planeada y mejor operada para, sin fundamentos legales, hacer creer a un buen sector de la población que cobraría venganza a los ex mandatarios a quienes culpa de todos sus males.

Probablemente exagero, pero el presidente  podría llegar al extremo de proponer la renovación a fondo a la Suprema Corte, como en su momento lo hizo Ernesto Zedillo para reducir a 11 el número de ministros.

Ahora sólo se trataría de jubilar a quienes ingresaron al máximo tribunal en el apogeo del neoliberalismo, cuando reinaban los presidentes a quienes salvarán de ser sometidos a consulta popular, que es una manera de condenarlos sin juicio de por medio. Como José Fernando Franco González Salas, que ingresó a propuesta de Vicente Fox; Arturo Zaldívar, José María Pardo Rebollar, Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, Luis María Aguilar Morales y Alberto Gelacio Pérez Dayán, propuestos por Felipe Calderón; y Norma Lucía Piña Hernández y Javier Laynez, de Enrique Peña Nieto.

En esta circunstancia, quienes están en el ojo del huracán son los ministros que llegaron a la Corte a propuesta de López Obrador. ¿Cómo votarán Yazmin Esquivel, Margarita Ríos Farjat y Juan Luis González Alcántara Carrancá?

¿Y cómo lo hará el propio Arturo Zaldívar que llegó a la Presidencia de la Corte porque sus modos gustaron a López Obrador y en los últimos eventos presidenciales se ha esmerado en dejar de asistir en ejercicio de su arrogancia de sentirse libre, como lo interpreta López Obrador?

Este jueves los ex presidentes de la República sabrán a qué atenerse, los ministros de la Corte mostrarán al país de qué están hechos, y se considere constitucional o inconstitucional a su propuesta de llevar a consulta popular el juicio a sus antecesores, López Obrador pondrá en marcha el gran circo mediático y político que necesita con urgencia.

La única voz no escuchada es la del fiscal General de la República, Alejandro Gertz Manero, que tiene mucho que decir sobre la pretensión de arrebatar al Ministerio Público de la Federación su obligación de perseguir delitos no por decisión popular, ya implícita en las leyes aprobadas por la representación nacional en el Congreso, sino porque así lo establece la Constitución.

 *BC