Sin avión y sin dinero

Sin avión y sin dinero


Por Fernando Alber… el 2020-09-22

Hoy se cumple una semana de que se efectuó el sorteo del avión presidencial, una de las ocurrencias más notables de la gestión de Andrés Manuel López Obrador, por lo cual vale la pena meterse a los siguientes detalles.

Según la Lotería Nacional, al 11 de septiembre se había vendido el equivalente al 69.65 por ciento del total de boletos para la rifa del avión presidencial, el cual tiene un valor de 2 mil millones de pesos, aproximadamente.

El gobierno federal ha dicho que se hicieron seis millones de boletos, con un valor de 500 pesos cada uno, o sea, 3 mil millones de pesos es el valor comercial de tales boletos.

Si se vendió el 69.65 por ciento del total del boletaje, entonces ingresaron a la caja, 2 mil 089 millones de pesos.

Se recuerda que los premios eran de 20 millones de pesos y habría 100 ganadores; es decir, una bolsa de 2 mil millones de pesos.

Si en realidad se repartieran los cien premios sin ninguna irregularidad, lo que no sucedió porque muchos no tuvieron dueño, quedaría una utilidad de 89 millones de pesos.

Suponiendo, que la impresión de los boletos, la publicidad y todos los gastos operativos del sorteo los regaló alguno de esos empresarios que López Obrador se saca de la bolsa para justificar desde los donativos a su “movimiento” hasta el financiamiento de vacunas que aún no llegan.

Ahí, habría 89 millones de pesos de utilidad; sin embargo, el avión no se rifó, evidentemente. Y según se ha dicho, se va a vender a algún otro empresario salido de la literatura de Palacio Nacional.

Si se sigue a pie juntillas la información oficial de la Lotería Nacional y de López Obrador, el mejor de los escenarios supone un ingreso de 89 millones de pesos.

Pero, hay que ir al terreno de la realidad para entender qué ocurre si efectivamente, entró esa cantidad a las arcas federales.

En Washington, D.C., el “Instituto para la Métrica y Evaluación para la Salud”, calculó que México para agosto debía tener al menos siete mil 800 ventiladores mecánicos en perfectas condiciones para soportar la pandemia.

El gobierno federal ha intentado hacerse de 2 mil 500 equipos. Donde las cosas hacen agua es en los precios, de acuerdo a datos de mexicanos contra la Corrupción.

La disparidad es obvia: la delegación del Instituto Mexicano del Seguro Social en Nuevo León compró 15 equipos, cada uno a 750 mil pesos y en mayo, el gobierno del estado de Chiapas compró 20 equipos por un millón 997 mil pesos cada uno.

Suponiendo sin conceder que esos equipos costaran 750 mil pesos, los 89 millones de pesos alcanzarían para comprar 118 ventiladores. Nada más.

Para eso, se desarrolló un ejercicio nacional de propaganda y una promesa de campaña.

Habrá que esperar a que realmente se repartan esos cien premios, que ya sabemos no se vendieron todos los números, y no se condicionen a alguna cláusula relacionada con las elecciones 2021.

De las anécdotas que se cuentan

El gobernador Luis Miguel Barbosa encabezó ayer, como lo ha hecho en los últimos meses, su conferencia de prensa diaria en Casa Aguayo.

Goza de la cabal salud que le reconoció el presidente López Obrador en esta capital el sábado pasado.

Vale preguntar ¿quién y con qué fin llevó a Palacio Nacional la versión del “mal estado de salud” del mandatario poblano?

La mención del presidente ¿fue un dardo envenenado? ¿Qué es lo que pretenden con esas versiones?

Por lo visto, en Palacio Nacional se escucha a una garganta profunda.

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*AR