Un “Grito” para el olvido

Un “Grito” para el olvido


Por Juan Bustillos el 2020-09-17

Al presidente López Obrador no le falta razón: a los periodistas que no olvidamos los dorados tiempos del periodo neoliberal nada nos gusta.

Nos rasgamos las vestiduras por su iniciativa extraña, por calificarla de alguna manera, de azuzar al pueblo sabio a votar por el juicio a sus antecesores en la Presidencia de la República alegando que por su parte está en contra y que así emitirá su sufragio, pero dotándola además de supuesta legalidad al enviarla al Senado y luego a la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Y echamos ceniza sobre nuestras testas porque nos toma el pelo rifando un avión que permanece en poder del gobierno federal y dotando, por azares de la suerte, a escuelas u hospitales con cachitos ganadores de recursos que debieron llegarles directos vía el Presupuesto federal y no mediante obsequio de boletaje adquirido por el vendedor.

Pero sobre esto, hacemos escándalo, si bien esto habrá que adjudicarlo a los periodistas de las redes sociales, porque su esposa doña Beatriz luciera en la ceremonia de El Grito un sobrio y elegante atuendo que, como era previsible, sirvió injustamente para la lluvia de memes ofensivos. En definitiva está destinada a no dar gusto a nadie, pero así pasó a sus antecesoras.

Pero sobre todo porque el presidente confundió el balcón central del Palacio Nacional con el púlpito de su confesión particular y gritó una impensable viva al amor al prójimo, sin que hasta ahora dilucidemos en cual de las citas bíblicas basó su arenga.

Si al levítico 19:18, que a la letra dice “no te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo: más amarás a tu prójimo como a ti mismo: Yo Jehová”.

O a Mateo 19.19: “Honra á tu padre y á tu madre: y, Amarás á tu prójimo como á ti mismo”.

O a Lucas: 10:25-29: “Y he aquí, un doctor de la ley se levantó, tentándole y diciendo: Maestro, ¿haciendo qué cosa poseeré la vida eterna? Y él dijo: ¿Qué está escrito de la ley? ¿cómo lees? Y él respondiendo, dijo: Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de todas tus fuerzas, y de todo tu entendimiento; y á tu prójimo como á ti mismo. Y díjole: Bien has respondido: haz esto, y vivirás. Mas él, queriéndose justificar á sí mismo, dijo á Jesús: ¿Y quién es mi prójimo?”

Al final de la cita de Lucas está el acertijo: ¿quién es el prójimo para López Obrador?

En estricto sentido, el de a lado. La noche de El Grito, su esposa, porque prójimo viene de próximo, etcétera, pero en materia religiosa, al menos en el judaísmo y cristianismo, todos todos los mexicanos.

Pero en su condición de presidente, tal vez se refirió a los ex presidentes, sus prójimos, es decir, a quienes menos ama.

La reacción generalizada, a partir del minuto de silencio instaurado en memoria de los casi 80 mil fallecidos por Covid, fue la crítica de que en sus “vivas” con que alargó la ceremonia no incluyera al personal de salud víctima del coronavirus, auténticos héroes de nuestro tiempo y muchos de ellos víctimas, según el apóstol Hugo López Gatell de los ex secretarios de Salud del periodo neoliberal que le dejaron hecho un desastre el sistema de salud.

Por todo, un “Grito” para olvidar, como los de la mayoría de los ex presidentes.

*BC