Quien crea o sienta que ya superamos la pandemia está en un grave error

Quien crea o sienta que ya superamos la pandemia está en un grave error


Por Mtro. Fernando… el 2020-09-09

¿Cuál diría usted, amable lector, que es el problema que más le preocupa a las y los mexicanos? ¿La pandemia, la corrupción, la inseguridad o la economía? Según los resultados de varias encuestas recientes, cerca del 80% considera que los principales problemas que enfrenta hoy el país son la economía y la inseguridad. Solo un 4% considera que el principal problema es la corrupción y únicamente el 1% cree que es la pandemia.

Debo confesar que me sorprenden estos resultados porque ni de lejos hemos podido superar la pandemia. Por el contrario, el número de contagios sigue creciendo, lo mismo que el número de fallecimientos. De hecho, si nos apegamos a las cifras oficiales, somos el octavo país con el mayor número de contagios y el cuarto con el mayor número de decesos por Covid-19 en el mundo.

A estas cifras se suman los resultados de un reciente informe de Amnistía Internacional, que señala que México se ha convertido en el lugar con el mayor número de muertes por Covid entre el personal de salud con cerca de 1,320 decesos.

No obstante, el dato más aterrador, y más preocupante, es sin duda el del exceso de mortalidad, dado a conocer por el Centro Nacional de Programas Preventivos y Control de Enfermedades (CONAPRECE) y el Consejo Nacional de Población (CONAPO).

De acuerdo con un análisis de Raúl Rojas, matemático de la Universidad Libre de Berlín (El Universal), al 31 de julio se registraron 122,765 fallecimientos adicionales a los esperados en 22 estados de la República, si se les compara con “las curvas nacionales de decesos de 2019 y 2018”. Rojas ha extrapolado estas cifras a las 32 entidades federativas y ha calculado que este exceso de mortalidad en realidad fue de 148 mil.

Esto significa que al 31 de julio, hubo 148 mil fallecimientos adicionales a lo normal, muy probablemente provocados por la pandemia, que es el acontecimiento atípico que explicaría este salto inusual. Según el análisis de Rojas, si se compara esta cifra real, con los 47 mil reportados oficialmente por la autoridad sanitaria a esa fecha, “el factor de sub-registro de muertes resulta ser entonces de 3.15, es decir, en México de cada tres fallecimientos por Covid, poco menos de uno está siendo contabilizado por la SSA”.

Con base en las tendencias del reporte del CONAPRECE, Rojas concluye que es altamente probable que en agosto haya habido al menos otros 43 mil decesos no esperados, mismos que sumados a los 148 mil arrojan un total de fallecimientos reales por Covid de 190 mil, lo que nos metería de lleno en la disputa por el primer lugar mundial con Estados Unidos.

Muchos pensarán —como consuelo— que todos los países presentan un sub-registro de fallecimientos por Covid. Sin embargo, como lo revela el mismo Rojas en su estudio, también en este rubro México supera al resto del mundo: “La prestigiada revista Nature reporta que en un estudio de 32 países y cuatro mega-ciudades se encontró que en promedio solo el 70% de los muertos por Covid (y daños colaterales) entran como tales en las estadísticas oficiales. Pero de los datos del CONAPRECE se desprende que en México solo el 31% de los decesos se contabilizan correctamente”.

A este trágico panorama se suma un fenómeno poco analizado (que abordaré en otra entrega) relativo a los efectos no esperados de la política de reconversión hospitalaria adoptada para enfrentar la epidemia. De acuerdo con un reciente reporte de Animal Político, durante el primer semestre de este año el sistema de salud pública dejó de atender a 1.5 millones de personas con diversos padecimientos crónico-degenerativos, para concentrar su atención en pacientes Covid. Esta decisión de política pública tarde o temprano se reflejará en un exceso de mortalidad causada indirectamente por la pandemia.

Toda esta “evidencia” me haría pensar que nuestro principal problema como país es la pandemia. Sin embargo, la gente parece estar más preocupada por la economía y la inseguridad. El problema con la percepción es que, en mi experiencia, al final de cuentas, por encima de lo aparente, siempre termina por imponerse la cruda y terca realidad.

*AR