Sonora, sabe a referéndum

Sonora, sabe a referéndum


Por Fernando Alber… el 2020-10-18

La sucesión en el gobierno estatal de Sonora tiene distintas lecturas que deben considerarse en cualquier análisis político. Como referéndum a la gestión de Alfonso Durazo en la Secretaría de Seguridad Pública; como afirmación o desaprobación al actual partido político gobernante en el estado y, como factótum en la seguridad de la entidad.

Hay por lo menos, cinco componentes a considerar en el escenario sucesorio de la priista Claudia Pavlovich y que son determinantes para los próximos años, en Sonora.

1.-La gestión de Alfonso Durazo

El desastre de la gestión de Durazo no pasará inadvertido para los sonorenses. Dada la amplitud de su errática dirección, hay que considerar por lo menos cinco resultados que difícilmente podrían ocultarse:

La eliminación de la Policía Federal, que, si bien es cierto que presentaba una notoria descomposición en distintas áreas, poseía otras tantas que han demostrado beneficios para el país; sin embargo, nada se pudo hacer frente a una visión superficial de las cosas y se colocó a su mando, a gente cómoda para acelerar su desmantelamiento.

La miopía con la que se actúa y toman decisiones en el gobierno federal, es la misma de Durazo en una obviedad. En su mundo, los malos son muy malos y los buenos son muy buenos, sin puntos intermedios, en el entendido que los hermanos que recogen bolsas llenas de dinero y lo apuntan en la Biblia, no cuentan.

Así, miles de policías federales honrados tuvieron sólo dos opciones: la Guardia Nacional o la calle. Algunos privilegiados pudieron mudarse a otra corporación.

La Guardia Nacional es un experimento carísimo en por lo menos cuatro aspectos. Primero, en su costo financiero, sangrando las finanzas de las Fuerzas Armadas para darle oxígeno suplementario; segundo, en su costo social, pues la sociedad nunca entendió bien a bien si eran militares o policías; tercero, en su costo político, por el desgaste para autorizarla y el que le siguió para intentar consolidarla.

El cuarto y más relevante de los costos es el de oportunidad, ya que su conducción errática permitió que los grupos criminales de todo tamaño se hicieran de territorios que no tenían y más lejos, detectaron las oportunidades para su expansión delictiva.

El crecimiento de los cárteles, en el entendido que no todos los grupos delictivos a los que distintas dependencias federales le llaman así, en realidad lo sean. Lo que sí es un hecho es que el país se ha visto involucrado en una reconfiguración territorial en la que aparecen tres claros competidores de alto peso: Zetas, Sinaloa y Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

Diversos especialistas han señalado que los tres cárteles más relevantes se están enfrentando en distintas entidades y, sobre todo, están enrareciendo aún más el de por sí complicado tema de las aduanas y puntos fronterizos, particularmente por manos laxas en su conducción, sin olvidar que las Fuerzas Armadas están intentando tener el control, pero es demasiado temprano para cantar victoria.

Ahora la eliminación del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, vía la desaparición de los recursos para FORTASEG, que la dejan como un elefante de papel, sin capacidad de negociación con los gobiernos locales para imponer ningún tipo de meta, dado que no hay ningún tipo de beneficio por ello.

Aun cuando le dejaran dientes al Secretariado, los gobiernos locales saben que la chequera estará en otro lado, lo que se presta para negociaciones políticas y de alianzas para la sucesión de López Obrador.

El destino del Secretariado está a la vista. Desaparecer y quedar reducido a una subsecretaría, dirección general o algo similar, dependiente de la Secretaría que encabezaba Durazo o en todo caso, de Gobernación.

Lo que sí es un hecho es que esta minimización del Secretariado afectará un componente crucial del que innumerables especialistas han advertido: comprometer las estadísticas que se hacen en materia de incidencia delictiva. Y acostumbrarse a caminar a ciegas.

Meses con 100 homicidios diarios, considerando que 2019 es el año más sangriento en México, desde que se generaron los registros oficiales vigentes. Fueron 34.582 homicidios en ese año, 95 homicidios al día.

El 1 de diciembre de 2019 fue el día más violento de ese año, con 127 homicidios. Pero nada lejos de esa fecha se encuentra el 7 de junio de 2020, con 117 homicidios. Tristemente, para el olvido quedó 2018 con sus 34 mil 202 homicidios, que lo habían posicionado como el primer lugar en homicidios, por décadas.

 2.-La confirmación al régimen estatal

Es importante considerar que la priista Claudia Pavlovich Arellano ha tenido una larga carrera política en su entidad. Con todo, la combinación del COVID-19, la inseguridad y el desempleo ha sido implacable con la oriunda de Magdalena de Kino.

Y queda sobre la mesa, el problema que se gestó con “Los Salazar” y su amenaza de venganza en julio y agosto de 2019, divulgado en mantas en los municipios de Cajeme, Hermosillo, Guaymas y Empalme.

Como es de uso en el régimen actual, es de esperarse que, si Durazo llega a la gubernatura, anuncie poco tiempo después, una maratónica serie de auditorías contra la gestión de Pavlovich y ya en el tema, otras tantas investigaciones sobre su complicidad con el cártel de Sinaloa. O algo así, según marca el estilo morenista imperante.

Mientras tanto, en lo que a Pavlovich se le preparan comisiones investigadoras y toda suerte de grupos técnicos que le encontrarán avalanchas de nexos con las organizaciones delictivas que se le antojen al investigador, queda el primer lugar en aprobación que la mandataria estatal tiene en la lista de gobernadores evaluados en septiembre por Masive Caller.

Pavlovich ha sido la segunda mejor evaluada de los gobernadores priistas, según Consulta Mitofsky en octubre de 2019; la segunda mejor evaluada de los gobernadores en general, según Masive Caller en febrero de 2020 y fue el tercer lugar, en enero.

El trabajo de Pavlovich ahí queda. Si Durazo llega a sucederla, él ya se aplicará a fondo para producir lodo a raudales y de paso, generar inestabilidad en esa entidad.

3.-La seguridad de Sonora

Sería interesante considerar que la seguridad de la entidad no solo debe verse en términos de la incidencia delictiva de los crímenes que se dan a lo largo y ancho de la República Mexicana, sino también en el terreno de la seguridad interior.

Sonora es un territorio en pugna por al menos dos organizaciones criminales del más alto perfil, el cártel de Sinaloa y el CJNG. Ambas han enviado efectivos, dinero y equipamiento para trenzarse en una guerra por el territorio, con el cártel de Juárez, cerca.

Por el momento, CJNG domina por completo a los estados de Aguascalientes, Jalisco y Nayarit, pero tiene una seria confrontación para controlar a los estados de Baja California, Baja California Sur, Coahuila, Colima, Chihuahua, Guanajuato, Hidalgo, Michoacán, Nuevo León, Puebla, Querétaro, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sonora, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz, Yucatán y Zacatecas.

Por otra parte, hay que recordar que el jefe de sicarios de CJNG en la Ciudad de México, José Armando Briseño de Los Santos, “El Vaca” fue enviado a un penal en Sonora y formó parte del grupo que “aleatoriamente” fue elegido en el “Operativo Cubilete” para extraerlo de la Ciudad de México.

Briseño fue el encargado de ejecutar el atentado contra Omar García Harfuch en las Lomas de Chapultepec. Más allá de la obviedad de que Briseño no decidió ejecutar al secretario, sino que se limitó a cumplir órdenes de su cadena de mando, se da en el tono de que Rubén Oseguera, hijo de Nemesio, fue enviado al mismo lugar antes de mandarlo a Oaxaca y después, extraditarlo.

Por su parte, el brazo armado de Sinaloa en Sonora, “Los Salazar”, no va a rendirse frente a CJNG y menos aún, por el cambio de gobierno estatal. Ya no se diga del control de la ruta de migrantes hacia los Estados Unidos vía Altar, la opción de tránsito frente al salvajismo imperante en otras posibilidades de cruce fronterizo ilegal.

4.-El comportamiento electoral, hasta el momento

Prácticamente todas las encuestadoras que han hecho ejercicios demoscópicos en Sonora, coinciden en que Morena y el PRI son los partidos con mayor posibilidad de ganar la elección por la gubernatura.

Dependiendo del patrocinador, ya se sabe cuál es el resultado de no pocas encuestadoras: sin embargo, Alfonso Durazo y Ernesto Gándara aparecen como los más votados, teniendo cerca a Javier Gándara. Ricardo Bours se ve distante.

Analizando los datos, parece que las combinaciones que tienen mayores posibilidades de victoria se dan en los términos siguientes: Alfonso Durazo por Morena; Ernesto Gándara Camou por el PRI y Ricardo Bours Castelo por Movimiento Ciudadano.

Lejos, se distingue al PAN, con un perfilamiento aún no consolidado: Antonio Astiazarán Gutiérrez; Lilly Téllez o, Javier Gándara Magaña.

Como se sabe, Antonio Astiazarán es exdiputado federal y exalcalde de Guaymas; Lilly Téllez fue por una larga temporada, periodista en Televisión Azteca y, Javier Gándara Magaña es excandidato a gobernador por Sonora y expresidente municipal de Hermosillo.

5.-Todos unidos contra Durazo

A juzgar por los datos, el escenario que detendría la llegada al gobierno estatal por parte de Alfonso Durazo, es una alianza opositora y ahí, se requerirá de distintas posibilidades de participación: PAN, PRI y MC son los más sólidos partidos que podrían dar la sorpresa, trabajando en grupo.

En ese sentido, Ana Gabriela Guevara o Ernesto Gándara podrían ser los actores que funcionaran para echar a andar una maquinaria que gane a la estructura de Morena. Ana Guevara, por el momento, en el Partido del Trabajo, tiene un buen grado de conocimiento en la entidad.

Como sea, es un hecho que las elecciones serán una guerra financiera y estructural, ahora con un nuevo teatro de operaciones, el Covid-19.

Ni caso tiene hablar de las regulaciones sanitarias: el posicionamiento sobre los ciudadanos en el sentido de no presentarse en actos masivos, será un factor relevante en el trabajo proselitista para todos los partidos, más allá de preferencias electorales, así como de fobias y filias de grupos políticos.

Justamente porque no hay curva de aprendizaje en procesos electorales durante una pandemia, es un hecho que se darán dos fenómenos. El ensayo error en los movimientos proselitistas de los competidores y la sanción de las autoridades sanitarias por cualquier cosa, a veces beneficiando al candidato de Morena, a veces a favor del candidato opositor.

Como sea, Sonora no va a ser un flan electoral.

Por último, hay que mencionar los rumores que van y vienen: que Durazo podría caerse en el camino al gobierno sonorense, como pago de factura desde unas oficinas en Camino Real a Contreras en la Ciudad de México y que terminaría como secretario de cualquier dependencia federal. No hay forma de saberlo, por el momento.

Cabe una especulación a manera de resumen. Analizando las evidencias, todo indica que los sonorenses buscarán un cambio en el partido político que los gobierna; sin embargo, la popularidad de Pavlovich no señala un voto de castigo. ¿Cómo puede explicarse algo así?

La breve historia democrática de este país lo señala, los mexicanos confundimos transicionalidad con alternancia y democracia.

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